Patrimonio

Todo proceso de intervención sobre una obra de arquitectura patrimonial, comienza necesariamente por el relevamiento y reconocimiento de los valores materiales, históricos y simbólicos, entre otros, que posee. Una vez identificados y analizados, se tomará postura frente a éstos valores patrimoniales de forma de preservarlos en la intervención, de modo que la obra final resulte potenciada.

La definición de las operaciones a realizar -restauración, restitución, reestructuración entre otras- serán  resultado de la valoración de la preexistencia y del proceso de proyectación.

Dependiendo del grado de deterioro existente, en un caso extremo, podemos enfrentarnos a elementos faltantes en la obra original, lo que demandará la elección de las operaciones para el tratamiento de estas lagunas.

Ciertamente no hay fórmulas ni verdades absolutas para intervenir en arquitectura patrimonial; los códigos preexistentes pueden ser reinterpretados con transformaciones, siempre fundamentadas, que los respeten o los nieguen.

Este proceso apunta a una re-significación urbana y funcional de las obras, recuperando el legado histórico pero sin someterse ante el mismo, de modo que la resultante sea una intervención que potencie la expresión, significado y funcionalidad del edificio para la sociedad actual.

Se operará incluyendo los elementos necesarios y suficientes para que se posibilite una lectura integral de la obra, valorando la herencia sin replicarla, de modo que las obras patrimoniales sigan aportando a los procesos de identidad colectiva de la sociedad toda. 

“Sabemos que para que la arquitectura pueda seguir siendo nueva y vibrante debe ser profundamente tradicional, en el sentido que Moya daba al término tradere: entregar lo que se ha recibido para poder llegar más lejos. Es importante saber qué se ha recibido para evitar que la herencia se empobrezca por ignorancia”.1 
 

1 Pozo, J.Manuel: “Mirando hacia el futuro gracias al pasado”. 1994

Arq. Adriana Caretti