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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Carlos Barea
Montevideo, Uruguay. 1954.
1977 - Estudios con el Maestro Nelson Ramos.
1980 - Integra el Grupo Octaedro.
1992-1999 - Desarrolla actividad docente en la Escuela Nacional de Bellas
Artes.
EXPOSICIONES INDIVIDUALES:
1977 - El Taller.
1978 - Club de Arte Bruzzone.
1979 - Cinemateca Uruguaya.
1981 - El Taller.
1982 - Atelier Idead.
1983 - Galería de la
Ciudadela.
1985 - Cinemateca Uruguaya.
1987 - Instituto Goethe.
1990 - MAC Montevideo.
1991 - IMF Atrium, Washington
D.C.U.S.A.
1993 - Club de la Pinacoteca.
1994 - Galería Praxis,
Buenos Aires, Argentina.
1995 - Cabildo de Montevideo.
1999 - Ministerio de Transporte
y Obras Públicas.
PRINCIPALES MUESTRAS COLECTIVAS:
1977 - Salón Dibujo
CEA.
1978 - Metamorfosis del Dibujo,
Alianza Francesa./ Citibank
1979 - Prix Joan Miró,
Barcelona, España.
1980 - alianza Cultural Uruguay-EEUU./
Cinemateca Uruguaya.
1983 - V Bienal Internacional
de Dibujo, MAAM.
1984 - VI Bienal de Arte,
Valparaíso, Chile./ Muestra por las Libertades, AEBU.
1985 - VI Bienal de Maldonado,
Punta del Este.
1986 - II Bienal del Tercer
Mundo, La Habana, Cuba./ Concurso BROU.
1995 - Homenaje a Onetti,
Embajada de España, Subte Municipal.
1998 - Museo de Arte Contemporáneo,
Santiago de Chile, Chile./ Memoria Inmediata Subte Municipal./ B.H.U.
PREMIOS Y DISTINCIONES:
1977 - Mención de Honor,
Concurso El Taller.
1978 - Mención de Honor
V Concurso Club de Grabado.
1980 - Medalla de Plata, Asociación
Cristiana de Jóvenes.
1982 - Premio Dibujo Automovil
Club del Uruguay.
1983 - V Bienal Internacional
de Dibujo, MAAM, Punta del Este.
1984 - V Premio del Este,
Bronce Germán Cabrera.
1985 - VI Bienal Internacional
Punta del Este, Premio Horacio Casares Producciones, Argentina./ Primer Premio
Dibujo, San
José./ Premio Adquisición, BROU.
1986 - Premio Citicorp del
Este, Premio Citibank./ Primer Premio Dibujo, Adquisición BROU.
Desde 1986 decide no participar en concursos de Artes Plásticas.
BIBLIOGRAFÍA:
1984 - Catálogo Bienal
de Valparaíso, Chile.
1986 - Reflexiones sobre nuestro
arte actual Carlos Britos Huertas./ Catálogo de la Habana, Cuba./ Catálogo
Instituto Goethe.
1990 - Arte Uruguayo, Angel
Kalemberg, Galería Latina./ Catálogo Quintaesencia, Praxis,
Argentina.
1994 - Panorama Pintura Uruguaya
Contemporánea JWP Barssel, Alemania.
1997 - Cronología Comparada
de la Historia del Uruguay, Universidad de la República.
1998 - Pinacoteca del Banco
Central del Uruguay./ Artistas Contemporáneos de Uruguay, Gomensoro.
En 1998 Obras en Museos y Colecciones particulares de nuestro país
y del exterior.
He
aquí a un hombre naturalmente nacido para la poesía. Si el concepto
de poiesis es hoy lo bastante elástico para albergar en sí a
expresiones de muy diversa índole, diré que en este caso el
hilo conductor de una mágica y muy personal visión del mundo
se refleja en su forma de verbalizarlo. Su pintoresco decir se vuelca en vías
de anecdotario, de metáforas creativas, de admiraciones sin retaceo,
de frescura arraigada profundamente en una infancia ambientada en espacios
barriales y afectivos, que un nuevo Montevideo congeló en los anaqueles
del pasado. Este, su ser poético, se transfiere por ósmosis
a sus lenguajes de expresión artística: plástica, música,
textos surgidos espontáneamente de necesidades primarias de extroversión.
Todo él, hombre y artista, gesticulan
apasionados desbordes de una vida intensa que se resiste al vapuleo pedestre
de la cotidianeidad. Los aconteceres temporales no han hecho mella en el mundo
mágico de Carlos Barea, cuyo mapa psicológico siempre me ha
evocado la imagen de un fuerte oponente a molinos de viento.
Veamos hoy al plástico: lenguaje de línea
y color. Una propuesta relacionada con la utopía, recurrente en las
imágenes obsesivas de un creador "resistente", alineado con
el "aguante".
Un eclecticismo sine qua non
Los sedimentos formales de la cultura clásica
han atravesado dieciocho siglos para asentarse en las ciudades de Buenos Aires
y Montevideo, donde renacieron en literatura, plástica y arquitectura
como un espejo del mismo fenómeno originado en Europa. Ciudades de
cuño europeo sujetas a cambios incidentales de un nuevo medio. Eclecticismo
rioplatense como un rasgo generalizado al punto de la consubstaciación
o de lo necesario.
Con la impronta de los mitos clásicos
y de las arquitecturas decimonónicas - que hacen a lo más característico
de Buenos Aires y Montevideo-, los espacios iconográficos del artista
se entremezclan y superponen, fusión aleatoria tan natural como la
aculturación. Barea transita fascinado por el panteón de deidades
grecorromanas redivivas, que no parecen atender con demasiado escrúpulo
a la investidura de sus emblemas, tal vez porque, hieráticas como dioses,
fueron creadas a imagen y semejanza del hombre: acaso humanas en exceso. Tanto
así como el moderno panteón de ídolos erigido por la
cultura rioplatense, en el que campean las figuras de Charly García
y Mateo, Emblemáticas de un tiempo de cuestionamiento planteados en
los 60 y que estigmatiza a toda una generación mal adaptada a la vigente
carencia de valores. La diferencia genera a individuos solos, predicantes
arcaicos en el desierto de la cultura light. Contumacia. <<Say no more>>.
Utopías otras
Mucho se ha teorizado sobre la utopía
de los medios y el mundo feliz del consumo. No son ésos los ensueños
de Barea. Su universo plástico está poblado de seres candorosos,
a pesar de su frecuente impudicia, no lejana de la irreverencia infantial.
Sus personajes, siempre suspendidos en un espacio ingrávido, son silenciosos
símbolos en un mundo mágico, vinculado en forma distante con
el espectador a través de miradas impávidas.
Dioses y seres esenciales alados. Mercurio,
el vigilante mensajero, protector de las Artes Liberales; Palas, la virgen
sabia; Eros, el arbitrario adjudicador de amores; Pegaso, el corcel de las
Musas realizan su mítica tarea de decidir sobre las vidas humanas.
Pero aun los hombres, mujeres, niños, contextualizados en atuendos
modernos, se configuran como alados seres angélicos. Tal vez eso los
exime de culpa. Un Charly García alado sólo víctima propiciatoria
de la sociedad moderna, rebelde sin causa o con una meta perdida de antemano.
El mundo onírico del artista deja entrever
entonces otra realidad filtrada en pequeñas ironías o en grandes
metáforas, como la del mundo-circo: paradoja y sarcasmo de la sociedad
contemporánea. El sueño nunca exento de su reverso pesadillesco.
La antigüedad lo definía como la vía de comunicación
de los mandatos divinos: mensajes conductores de vidas humanas. Inocencia
e irresponsabilidad de los mandatos. Signos de realidades paralelas, tanto
como las cartas del Tarot, juego y anuncio de lo inexplicable: la Torre, elevándose
amenazante por sobre la norma vital y los cuerpos geométricos, a la
vez fundamentos y misterios pitagóricos, herramientas del artista que,
sentado frente a su caballete, realiza su creación nigromántica.
El universo femenino
El Tarot. La mujer Maga, tocada de luna
creciente, principio de la pasividad intuitiva. La Emperatriz, mujer emblemática
de dulce idealidad. Ambas se multiplican y desdoblan en la obra de Barea,
como facetas alternativas o sucesivas del eterno femenino.
El erotismo embozado se disfraza de pudor o
se devela en arquetipos de lubricidad manifiesta, en tanto sacerdotisa y emperatriz
intercambian vestiduras para acunar con ternura a un niño a veces ausente.
La presencia femenina es una constante decisoria
en la obra de este artista, manifestándose como una latencia aun cuando
un personaje masculino encara frontalmente al espectador con una tácita
interrogación. La mujer, desde la antigüedad desdoblada en Eva,
Sofía o María, es un misterio tan profundo como los designios
arcanos.
Lo emblemático
Es difícil, por estos tiempos,
lograr asirse a una figura que represente, de alguna forma, valores constantes,
puesto que "lo único constante es el cambio". Los arquetipos
consagrados durante los 60 han ido desapareciendo como valores per se, siendo
un fenómeno de la época su reflote a los medios, figuras recicladas
tan pintorescas, divertidas e irreales como los dinosaurios virtuales de Spielberg.
La polémica figura de Charly García deviene entonces lo permanente:
la resistencia como consigna, aunque el costo se pague en jirones de vida.
Mateo idealizado y Charly denostado son valores en
los que una generación encuentra sus referentes por identificación:
ser contumaces y decir "no más" a la cultura soft.
La forma
Barea es un artista sutil que trabaja cómodamente
en técnicas gráficas. Un universo de imágenes que fluyen
con frescura, ingenuidad que el artista preserva como un sello o tal vez como
un deseo de incontaminación. La transparencia de los medios acuosos
da la tónica apropiada a su onírico mundo intimista. Sin embargo,
la incursión en el color brillante y definido, incluyendo el de la
pintura, revela otra faceta expresiva, fuertemente impositiva, que en ocasiones
pide soportes de mayor envergadura. A las veces, los espacios blancos sobre
los que se suspenden los personajes, se transforman en compactas y móviles
texturas de cromos restallantes, dinamizando planos de climas enrarecidos
no siempre exentos de desasosiego.
Sutil o drástico, idealista o inquietante,
siempre atractivo, su mundo no cesa de conmover por la espontaneidad afectiva
con que se manifiesta, encubriendo hábilmente el escrupuloso hacer
de un artista cuya técnica jamás es azarosa.
Un referente y una distensión.