|
sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
|
Emile Bosch
"Hombre libre, siempre amarás al mar", escribe Baudelaire.
De hecho, podrían invertirse los términos, pues contemplar al mar es también una forma de ser libre. Su extensión, infinita a los ojos humanos, agitada o apacible, ha sido y es lugar de poéticas reflexiones, imagen recurrente de artistas y músicos, contempladores extasiados o sondeadores de lo ignoto asociado a lo incognoscible y sólo intuible.
Para los estetas, el mar es la inmensidad misteriosa, cambiante, inquietante y eterna; es color y movimiento; es la naturaleza creando y recreándose a sí misma en su esencia intrínseca y en su entorno. A la manera de los líricos, la magna naturaleza es reflejo especular o silencioso testigo inmutable de insignificantes vicisitudes humanas, pero a la postre y según Víctor Hugo, "naturaleza de frente serena."
La historia de la pintura ha dejado testimonio de la fascinación de los artistas por el mar, de la veneración quasi religiosa de estos hombres, devenidos libres a través del acto creativo. Pero también los lenguajes visuales con menor prosapia reclaman su espacio contemplativo de cara a los elementos, recordando a veces que el arte pictórico también enseñó a mirar a la naturaleza, a observar lo "pintoresco". La fotografía, encauzada por múltiples vías resolutivas, conoce entre sus opciones de configuración la imagen como búsqueda estética, de estrecha afinidad con lo pictórico, siendo una de las cualidades fundamentales exigibles al artista poseedor de esta técnica, en su intento de acercamiento a la realidad, el que VEA, transmutándose en un ojo registrador, y muestre lo que el mundo mira sin ver.
Emile Bosch es un artista autodidacta, un observador sensible del cotidiano, del paisaje transitado día a día por miles de montevideanos que siempre van, sin detenerse. Este fotógrafo, descubridor de otra naturaleza, de otro paisaje en el paisaje, conoce la forma de mirar la realidad y ver armonías formales, poéticos planos abstractos generados en la luz y la acción espontánea de los elementos, encuadrados como detalles descontextualizados..
Texturas, huellas rítmicas y mínimas, impresas sobre el mar y sobre la superficie de la arena. La observación de estos efímeros testimonios captados por el ojo de Bosch se ve recompensada por el placer de la pura visualidad. Un espíritu impresionista de captación de la luz a diferentes horas y en diferentes circunstancias naturales hace de un tópico reiterado un renovado motivo de descubrimiento.
La magia de proyectar sobre la imagen silenciosa el tumulto de las asociaciones personales, el mundo del observador asomando en la imaginería de Bosch. ¿Una singular y regulada orografía?, ¿un paisaje lunar?, ¿huellas secuenciales impresas adrede en la arena?, ¿registro fotográfico de una pintura abstracta? Magia de la imagen. Suaves ondulaciones granuladas se suceden originando mareas de formas orgánicas, alternancias de luces tangenciales y oquedades sombrías. El color, registrado en el instante azulado, verdoso o negro se atomiza en sutiles gradaciones tonales, variando al gris plomizo o a la brillante cresta acerada. De pronto, pequeñas burbujas suspendidas en la superficie de las aguas cuestionan planos translúcidos que confusamente parecen vislumbrarse por efecto de inexplicables luces.
Desde una percepción pictórica de las imágenes podría decirse que las fotografías de Emile Bosch oscilan entre el expresionismo abstracto y el minimalismo, pasando por la abstracción pospictórica. En algunos casos casi podría tratarse de citaciones. Si en ocasiones priva lo matérico, en otras la sutileza de las incidencias conduce a la modulación suave de texturas secuenciales, evidenciando en forma notoria la búsqueda del placer estético y del encuadre creativo.
Una manera de ver es una forma de crear, premisa que también se cumple para el contemplador, quien reconstruye la imagen sobre la base de su propio mundo interno. El acto creativo es siempre liberador, fluctúa en el espacio íntimo como en un gran ámbito natural, en el que el espíritu, invocando a Baudelaire, "se mueve con agilidad", tanto como en la inmensidad liberadora del mar.
MARÍA E. YUGUERO
"Arenas
de Isla Negra, cinturón,
estrella demolida, cinta de la certeza..."
"Quel pur travail de fins éclairs consume
Maint diamant d'imperceptible écume,
Et quelle paix semble se concevoir!
Quand sur l'abîme un soleil se repose,
Ouvrages purs d'une éternelle cause,
Le Temps scintille et le Songe est savoir."