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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Mario D'Angelo
Fecha de nacimiento: 6
de noviembre de 1936.
Lugar de nacimiento: Montevideo, Uruguay.
ESTUDIOS:
1978-80 *Escuela del Club de Grabado de Montevideo -Taller de Relieve (Xilografía)
con la Prof. Nelbia Romero.
1992-93 *Taller de Artes Plásticas y Visuales que dirige la artista
plástica Nelbia Romero.
1997 *Taller a cargo del artista español Antoni
Muntadas realizado en el Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales
de Montevideo, 1-4 set. 1997, auspiciado por el I.C.l., Instituto de Cooperación
Iberoamericana.
MUESTRAS INDIVIDUALES:
1993 *Complejo Cultural Cinemateca (Pocitos) Montevideo.
1994 *Galería Cinemateca (Montevideo).
1995 *Sala de Arteatro (Montevideo).
*Sala del Consejo de la Facultad
de Odontología de la Universidad de la República (Montevideo).
1996 *Sala del Consejo de la Facultad de Odontología de la Universidad
de la República (Montevideo).
*Galería Cinemateca
(Montevideo).
1997 *Sala del Consejo de la Facultad de Odontología de la Universidad
de la República (Montevideo).
*Teatro Macció (Dpto.
De San José, Uruguay).
Programa CULTURA EN OBRA de la Dirección de Cultura del Ministerio
de Educación y Cultura.
*Casa de la Cultura (Dpto.
De Florida, Uruguay). Programa CULTURA EN OBRA de la Dirección de Cultura
del
Ministerio de Educación y Cultura.
MUESTRAS COLECTIVAS:
1979 *Grabadores y Dibujantes del Club de Grabado
de Montevideo. Galería Cinemateca (Montevideo).
*Exposición colectiva
del Club de Grabado de Montevideo. Galería de los Suspiros (Dpto. De
Colonia).
1992-93 *Sala del Consejo de la Facultad de Odontología de la
Universidad de la República (Montevideo).
*Exposición
colectiva de obras plásticas de docentes, egresados, estudiantes y
funcionarios no docentes. Sala del Consejo de la Facultad de Odontología
de la Universidad de la República (Montevideo).
DISTINCIONES:
1978-79 *Seleccionado por el Club de Grabado de Montevideo para intervenir
con Obra Gráfica en Ediciones de la Institución.
1978 *Obra existente en el acervo del Museo
de Arte de Río Grande del Sur (Brasil).
El mundo
icónico de Mario D'Angelo se multiplica sobre la base de tópicos
obsesivos.
Re-ligare, re-unir es el espíritu fundamental de las culturas organizadas
en torno a creencias comunes; pero en el seno de una fe religiosa o de un
espíritu unitario se gesta la diversidad, la otredad del pensamiento.
La imagen de Cristo, el gran diverso de todos los tiempos, generó durante
la Edad Media la iconografia representativa de las instancias de su pasión
y de su muerte: los catorce jalones del Vía Crucis, precursores de
su resurrección, constante en la imagen catedralicia de Cristo en Ascensión
o Entronizado en cuerpo y alma. La Physis en su ciclo natural de existencia
y muerte, necesarias al renacimiento.
D'Angelo propone una instalación que juega con los elementos configurativos
de esta narración sacra en el empleo de número, de soportes
secuenciales continentadores de cada icono, y de forma central priorizada,
túmulo y altar de la resurrección. La numerología atribuye
a la cifra catorce un simbolismo multiplicador del siete, número cabalístico
emblema del hombre, sumatoria de tres, perfección y de cuatro, imperfección.
El hombre es un ser falible, pero tocado de espíritu divino; ni ángel,
ni bestia, al decir de Pascal.
"Ecce homo". Jesús, el hombre por excelencia, desarrolla
su etapa definitoria en los cuadros del Vía Crucis, formas que el artista
ortogonaliza desde el retablo al rectángulo, como síntesis simplificadoras.
Estas formas regularmente anguladas se rompen significantes en aperturas de
sentido. La verdad que se oculta y se desoculta; la antigua aletheia griega:
la verdad interior del hombre, la develación de la obra en el hombre,
como su espejo y expresión.
El artista plantea una imagen metafórica del hombre otro, el hombre
solo que es cada uno en su diversidad relativa al resto y a sí mismo:
un individuo único e irrepetible. Los rectángulos no unen sus
vértices, sino que se abren en forma diversa o desaparecen en su totalidad.
Sin embargo, el espacio vertical compartimentado en cada cuadro presenta una
realidad ¿o ficción? paralela: las manos, elemento primario
de comunicación. Las manos son signos que expresan su propio lenguaje
de carácter universal, tan diáfano o entrópico como pueda
serlo todo mensaje cuyo destinatario es "el otro".
Soledad, angustia, muerte, pero asimismo paz, ternura, solidaridad y los elementos
inmanentes a la libido, caos, terror ancestral, erotismo. Finalmente, reiniciando
el ciclo, la resurrección. La vida es más fuerte. El hombre,
Cristo, final y principio en sí mismo; el misterio sacrificial de la
misa. El túmulo central, representado en el rectángulo cerrado,
se ilumina emanando el resplandor sagrado que cierra el ciclo del Camino de
la Cruz y lo reinicia proyectándose desde el espacio ritual hacia los
cuatro lados demarcados en la Sala por la misma figura geométrica abierta.
Mario D'Angelo utiliza las técnicas de la fotocopia y la transferencia,
contrastando blancos y negros y librando gamas de grises en el manejo de la
textura y de la luz, ambivalencia del volumen y la planidad. Las manos se
sumergen en un extraño medio acuoso, se oprimen o se imponen, se entrelazan
o se distienden entre pliegues de telas, rugosidades de papel, transparencias
de materiales diversos. El contemplador se lee a sí mismo en estas
instancias, sintiéndose representado desde lo primordial en cada planteo
estético viabilizador de las identificaciones. La polisemia resulta
asi la forma más fluida de comunicación.
"Ausencias y Presencias" es una obra total que se desglosa en múltiples
facetas a la manera del hombre, único y diverso en sí mismo,
contradictorio en su ser intimo, donde logos, y pathos se debaten presentificándose
o ausentándose.
MARIA E. YUGUERO