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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Eugenio Darnet
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1929
- Nace en Montevideo - Uruguay
1976 - Se radica en Buenos Aires - Argentina 1979 - Se radica en París - Francia 2005 - Vuelve en radicarse en Montevideo |
ESTUDIOS
1945 - Escuela Nacional de Bellas
Artes
1949 - Escuela del Louvre, Historia del Arte - París
1949-50 - Alumno de André Lothe, Atelier André Lothe, La Grande
Chaumière, París.
Alumno de Fernand Léger, Atelier Fernand Léger, París
1952 - Atelier de Grabado Adolfo Pastor, Escuela Nacional de Bellas Artes,
Montevideo
Cátedra de Anatomía, Dibujo de Disección, Facultad de
Medicina, Montevideo
1985 - Licenciado en Artes Plásticas, París VIII
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
1966 - Club Uruguay, Salto
Galería Los Amigos de las Artes, Montevideo
1968 - Galería U, Montevideo
Centro de Exposiciones de Berlín, Alemania
1969 - Instituto de Grabado de Leningrado, URSS
Galería Los Amigos de las Artes, Montevideo
1971 - Galería Galatea, Buenos Aires
Galería U, Montevideo
1974 - Galería U, Montevideo
1979 - Galería Condillac, Burdeos
1990 - Galería La Latine, Unión Latina, París
1991 - Galería Stoll, París
1994 - Utopías, Montevideo, Museo de Arte Contemporáneo
1996 - Oficina de Turismo, Nanterre
Galería Les Lumières, Nanterre
2005 - Galería Portón de San Pedro, Montevideo
2008 - Casa de la Cultura, Minas, Uruguay
EXPOSICIONES COLECTIVAS
1950 - Galería Jeanne Bucher,
París
Asociación Cristiana, Florencia
1963 - III Bienal de Jóvenes, Uruguay
1964 - XVII Salón de Artes Plásticas, Uruguay
1967 - Intergrafix, Berlín
1970 - Premio Joan Miró, Barcelona
1971 - Premio Joan Miró, Barcelona
1972 - Premio Joan Miró, Barcelona
Homenaje a la Unidad Popular, Santiago de Chile
Casa de las Américas, La Habana, Cuba
1973 - Bienal de Cali, Colombia
1974 - Gran premio, Primer Concurso Nacional de Artes Gráficas, Club
de Grabado, Montevideo
1980 - Galería de Bellas Artes
Grupo Septemvire, Burdeos
Galería d´Ivori, Barcelona
1981 - "Le surréalisme à l´assaut de Lainé",
Entrepot Lainé, Burdeos
Premio Joan Miró, Barcelona
1982 - Homenaje a Krasno, Espacio Latinoamericano, París
América Latina en París, Grand Palais
1983 - Cien Artistas de América Latina, Compiègne
1984 - Premio Bienal de la Habana, Cuba
1985 - Homenaje a Osky, Teatro San Martín, Buenos Aires.
1986 - Dibujos y Grabados de Artistas Uruguayos,
Museo de Arte Contemporáneo, Montevideo
Jorge Carrozzino y sus Amigos, Espacio Latinoamericano, París
1987 - Hotel Méridien, El Cairo
Arden Quin, Eugenio Darnet, Galería La Latina, París
Casa de América Latina, París
1989 - Galería de Nesle, París
América Latina, "La Creación es Universal";
Alcaldía de Fontenay sous Bois,
Casa de América Latina, Mónaco
1993 - "Arte y paz", Movimiento de la Paz, Nanterre
"Art en Fête", Galería Les Lumières, Nanterre
1994 - Artistas de América Latina
Casa de América Latina (Andi Cap)
"Arte y Paz", Movimiento de la Paz, Nanterre
"Art en Fête", Galería Les Lumières, Nanterre
1995 - "Arte y Paz", Movimiento de la Paz, Nanterre
"Art en Fête", Galería Les Lumières, Nanterre
1996 - "Arte y Paz", Movimiento de la Paz, Nanterre
"Art en Fête", Galería Les Lumières, Nanterre
CIPS Centres Internationaux de Séjour, París
1997 - BID - Washington (Andi Cap)
PUBLICACIONES
1980 - Revista Pent - House, 12
dibujos con carácter erótico, Barcelona
Ilustración de "La Guerra de los Mundos" de H.G.Wells,
Editorial Bruguera, Barcelona.
1983 - Ilustraciones de novelas para el diario Le Monde, París
1984 - Realización de portadas para la Colección "Folio",
Gallimard, París
Ilustración del Popol Vuh, editorial Lumen, Barcelona
1989 - Portada para "La Carreta" de Enrique Amorín,
Colección Archivos Universidad París X
Nanterre, UNESCO - CNRS
1990 - "Las Metamorfosis de Ovidio", Lumen, Barcelona
1996 - 2a. Edición de "La Carreta" de Enrique Amorín
Colección Archivos Universidad París X
Nanterre, UNESCO - CNRS
Sólo
una profunda convicción y un universo estrictamente auténtico,
sin incidencia de modas o aspiraciones espurias, sostienen la iconografía
de un artista a lo largo de toda una extensa carrera. En tal sentido las obsesiones
de Eugenio Darnet, maestro indiscutido en el campo de la gráfica, han
permanecido tanto como su constante tributo a una estética y a una sólida
postura ideológica.
Observando
sus dibujos se siente estar en presencia de un extraño mundo engendrado
en una realidad paralela, vivida por el artista sin asombro, con la misma calma
con que Pirandello asumió la presencia de seis personajes en busca de
un autor. Lo fantástico como expresión de lo inmanente a la naturaleza
humana, aflorando desde el inconsciente al plano onírico. Sus personajes,
cuya traza monstruosa se desdobla en juicio, se asemejan en su actitud crítica
- con frecuencia hasta el sarcasmo - a los concebidos por El Bosco o por Brueghel;
habitantes simultáneos de la ficción y de la más palmaria
realidad, esas quimeras no acechan al hombre: son el hombre. Pródigo
mundo de individuos amorfos, teratológicos, nacidos de hibridaciones
animales, vegetales, minerales, mecánicas, pero indeclinablemente humanos.
Su intencionalidad oscila entre la visión más próxima a
la pesadilla y la poética más delicada al rescate de lo bello
como cualidad de conceptos abstractos, tales la libertad o el eterno femenino.
Como
constante, la metáfora, ora explícita, ora obliterada, enriquecida
en su lectura por profusión de atributos en un todo perfectamente coherente:
a partir de la contemplación de la primera obra, el espectador ingresa
en un universo único donde conviven sin solución de continuidad
todas las situaciones que percibirá seguidamente, a la manera de los
dibujos chinos del s. XII desplegados en paisajes y acciones simultáneos
a lo largo de extensos rollos de papel. Este universo en permanente desarrollo
es dinámico por antonomasia: alegoría de presentimientos, inquietante
campo de episodios ocurridos en ambos planos, simbólico y real. Sus extraños
protagonistas parecen mantener un vínculo emotivo o tal vez de irónica
complicidad con su autor, suerte de Doctor Moreau , quien no duda en calificarlos
como "bellos monstruitos", paciente tolerancia hacia sus criaturas,
residentes de un habitat tan fabuloso como ellas mismas. Sin embargo estos seres
ostentan impúdicos miradas familiares, razón que sumada a la escasa,
casi nula presencia de la figura humana exenta de todo ajeno atributo, induce
a conceptuar esta obra como una gran comedia de lo "humano, demasiado humano",
mascarada de atrabiliario empaque tras la cual palpitan individuos esenciales
en su universalidad.
Destaca
paralelamente en el autor una enfática defensa de la libertad y un combate
abierto a la arbitrariedad, mensaje asimismo ecuménico pero particular
en relación a situaciones concretas ocurridas en su patria. A estos efectos
y quizá con el fin de que, como al Cantaliso de Guillén "lo
entiendan bien", utiliza la imagen retórica de los pájaros
enjaulados, ícono constante en su producción desde los años
70´, al tiempo que otros personajes abominables desprendidos de la mitología
o simplemente construidos desde su oscuro interior obran como los enemigos nefastos,
aniquiladores de la libertad preconizada por los pájaros. Militancia
indeclinable, la obra de Darnet es un alegato a favor de todo derecho natural
del hombre, personalizado en el uso significante de símbolos nacionales
para la ilustración de situaciones políticas puntuales, tales
sus obras "América vertebral" y "Patria malherida",
emotivas en su trasfondo real y emblemáticas en el contexto de toda su
creación.
Han
frecuentado asimismo su universo signos tales como ojos, naves, caracoles, personajes
encornados, seres cuyas extremidades concluyen en garras o en zarpas, entre
otros. En cualquiera de los casos las lecturas se multiplican abiertas: los
ojos, destacados por su utilización independiente de los rostros, ven
o deberían ver, asimilándose también al arquetipo del ojo
divino de la conciencia, eterno hostigador de Caín; las naves transportan
a los errantes, a los que parten y a los que regresan; los caracoles, seres
peregrinos, llevan su hogar, su patria consigo; los cuernos son por excelencia
emblemas divinos, reales, viriles por su asimilación al toro solar o
femeninos por su asimilación a la vaca lunar, pero también son
atributos demoníacos, propios de seres malditos, como los chivos; por
último, las garras o las zarpas pertenecen a los animales sanguinarios
de presa o a las aves de rapiña, pero también a los emblemáticos
pájaros libertarios, interpretaciones ambas de simbología inversa.
Estos elementos evidencian entonces un énfasis en la ética universal
erigida en tribunal de juicio de cuantos horrores giran en torno a las dictaduras,
en este caso con hincapié en la uruguaya, una de cuyas víctimas
de expatriación fue el mismo artista. En cuanto a los ojos integrados
a los rostros de los personajes, es importante destacar que en la mayoría
de los casos observan al espectador desde un escorzo evasivo o indiferente:
la confrontación o la convocatoria están siempre implícitas
en la mirada sostenida, inconfundible e indefectiblemente humana de los seres.
Su
inconografía se ve enriquecida en su propósito por el toque humorístico,
rayano con frecuencia en la sátira farsesca. Sutiles o sin ambages -
excepción hecha de sus obras de claro contenido político testimonial
- los personajes asumen a menudo comportamientos absurdos no exentos de jovialidad
o revisten actitudes o caracteres fisiológicos grotescos. Estas situaciones
se subrayan en la elección de los títulos: "Fantasmas de
paseo", "Patatín y Patatán", sin olvidar a su "Pelotito",
protagonista de una extensa serie de dibujos. Hay en Darnet más de Esopo
que de Lovecraft, referente al que se incorporan elementos míticos de
paisajes malditos, forjados en la densa imaginación del norte europeo,
o exóticos concebidos con la romántica inventiva de los poetas
franceses del s. XIX. En este caso sus paisajes - per se o como contexto - se
tornan fértiles, bellos, líricamente apasionados, cantos a la
naturaleza como exaltación al hombre. Quizá a medio camino entre
el humor, la realidad y la simpatía se ubiquen sus dibujos eróticos,
ocupando uno de los lugares de privilegio en el cúmulo de sus intereses
temáticos. Los protagonistas de estas variaciones sobre el tópico
del sexo oscilan formalmente entre los "bellos monstruitos" y los
diversos elementos simbólicos del inconsciente colectivo, pasando por
la prosopopeya estilizada de los caracteres sexuales primarios. Si bien en la
mayoría de los casos las prácticas representadas al detalle parecen
poco vinculadas al afecto, en otros se vuelven alusivas y se expresan en una
composición poética de emotiva sensibilidad.
Con
una magistral soltura en el trazo, sus dibujos se inscriben generalmente en
un contexto abigarrado y se presentan en primeros planos, pseudo- retratos de
sus criaturas percibidos como imágenes parciales, nunca incluidas en
su totalidad en el plano representado. Cerrada urdimbre de líneas, labor
minuciosa de texturas que nutre la realidad de las narraciones, Darnet utiliza
la tinta china, vehículo material de la casi totalidad de su obra resuelta
en negros y grises, sólo en ocasiones sobre fondo despejado. La obra
cromática es escasa y en tal caso sólo excepcionalmente restallante
y pictórica, en general limitándose a toques, no siendo excepcionales
los fondos parcialmente acuarelados en sepia. Elementos compositivos adicionales
son los recursos propios de la historieta o de la ilustración, como las
líneas o franjas concéntricas en torno a una cabeza, con consecuente
efecto de imagen paradójicamente "radiante". El compendio de
estas técnicas concluye en la densidad particular de sus imágenes,
voluntariamente sombrías e inscriptas en climas enrarecidos. El papel
continúa siendo por excelencia el soporte de sus dibujos, si bien enriquecidos
con la incorporación de otras técnicas de aplicación morigerada
y de reciente abordaje en calidad de tentativa, no sin aclarar que "siempre
reivindico(a) la mano alzada", modalidad artesanal también evidente
en sus técnicas de grabado, lenguaje en que asimismo ha incursionado
con natural excelencia. Han sido soporte experimental de sus dibujos diversas
fotografías, intervenidas para actuar como contexto de sus historias,
dotadas de esta forma de un algo evanescente y fantasmagórico, más
próximas a la evocación de un recuerdo o a la representación
de un pasado de retorno obsesivo. Las imágenes resultan entonces especialmente
poéticas, tal vez por la vaguedad del color, la emergencia sutil de las
figuras desde una indefinida y mágica realidad, aunque en ocasiones sean
también telón de personajes inquietantes cuya carga negativa se
ve modificada o atenuada por efecto del mismo.
En
todos los casos se evidencia el destacable nivel con que este artista ha trabajado
a lo largo de más de medio siglo, ubicándose en consecuencia entre
los más relevantes Maestros de la gráfica nacional, con una significativa
producción realizada en Francia (donde radicó de 1979 a 2004 y
donde obtuvo un merecido reconocimiento) y en Uruguay (1950 - 1978 y desde su
retorno en 2005): Eugenio Darnet trabaja en forma sostenida e incansable, desarrollando
un método preciosista sin ceder un palmo al rigor exigido a cada obra.
Un hombre con certezas y un refinado artista que, jamás divorciado de
la realidad, ha creado un universo fantástico de reverso onírico,
campo de acción de anómalos seres, muy familiares sin embargo
a toda la especie humana, capaces de emociones y actos oscilantes entre lo sublime
y lo abyecto. Una obra cuyo destinatario, el individuo común, podría
ser identificado con aquél a quien Baudelaire, rehén de su propia
obsesión demoníaca, consagró sus "Flores del Mal":
"Tú lo
conoces, lector, a ese monstruo delicado,
Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano".
MARIA E.
YUGUERO