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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Rita Fischer
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Graduada
en el C.D.I. (Centro de Diseño Industrial).1996. Alumna del Prof.
Clever Lara desde 1990 a 1996. Alumna de Escuela Nacional de Bellas Artes
Taller Invernizzi. (1991 a 1994).
PREMIOS Y EXPOSICIONES
Primer Premio Internacional Mercosur,
organizado por Arte BA, Buenos Aires, (2000). Expone en: SEGUNDA BIENAL
DEL MERCOSUR. Porto Alegre. (1999-2000).
Exposición Colectiva en Union Station, Washington DC, (1999). Primer Premio
Bienal de Peñarolense,(1999) |

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Primer premio United
Airlines, Museo de Arte Americano de Maldonado. (1999).Mención de Honor Premio
Paul Cézanne. Museo de Arte Contemporáneo (1998). Segundo Premio Banco Hipotecario
(1998). Exposición Colectiva "Uruguayan Contemporary Art" Miami (1998). Organizada
por el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo. Exposición Colectiva
"Dieciseis artistas desencajados" Paseo de la Matriz (1998) Premio Ministerio
de Relaciones Exteriores con Exposición Colectiva en Sala Pedro Figari, Montevideo.
Obra con destino a Montreal, Canadá (1997). Exposición Colectiva en Museo Solari,
Fray Bentos, Río Negro. (1997). Exposición individual Casa de la Cultura "José
P. Marín", Young.(1996). Exposición "Veinte años y un Taller" organizada por
el Taller Lara y realizada en el Hall de la Intendencia de Montevideo (1995).Premio
Cámara de Diputados en el XXIV Salón de Artistas Plásticos del interior y exposiciones
en Museo de San José, Ciudad de San José, Museo solari de Fray Bentos y Subte
Municipal de Montevideo (1995). "Muestra en papel", Exposición individual en
Asociación Cristiana de Jóvenes (1995). Seleccionada en concurso "Premio Bienal
de Venecia" por el Museo de Arte Contemporáneo y Exposición en Subte Municipal
de Montevideo (1995).
Texto
curaturial
La percepción
La actitud espontánea
de cualquier observador frente a una obra de grandes dimensiones es la de retroceder
tanto como sea necesario para alcanzar la visión de conjunto. Sin embargo, Rita
Fischer escoge en forma apriorística el permitir al contemplador una percepción
acotada de su propuesta. La razón: el punto de vista. El lugar (los lugares) desde
donde se emprende la intimidad develadora de la obra de arte. No se trata de un
punto de mira, sino de un espacio condicionado desde el que se VERÁN el qué y
el cómo. Puesto que el ver implica un estado de consubstanciación, epifanía de
interpenetración, RF continenta al espectador en un espacio circunscripto y casi
claustrofóbico, para ejercer sobre él la temperatura psicológica necesaria a la
lectura de su políptico. El clima se intensifica por el uso del color rojo aplicado
a las superficies planas, contexto e inducción al mensaje dramáticamente formulado.
Resultado: la visión fragmentada de la que una sumatoria no producirá jamás la
internalización del todo.
La percepción segmentada, la multiplicidad como premisa
aplicable a cualquier plano de la vida contemporánea, no son sino manifestaciones
de un único y globalizado zeitgeist, suerte de estigma insoslayable marcado a
fuego en las jóvenes generaciones. En este caso, no se trata de una restricción,
sino de puntos de vista multiplicados, que convierten a un políptico de considerables
dimensiones en obras gigantescas opresoras del hombre minimizado. El observador
deberá recorrer ineludiblemente un túnel sobre una de cuyas paredes desfilarán
cuatro rostros devenidos teratomorfos, por excesiva promiscuidad con el espectador
en tránsito.
El rojo y el negro
Un interesante ejercicio psicológico individual
sería pintar el apocalipsis del color de la contemporaneidad. Probablemente el
rojo sería el color escogido por la mayoría, definido por RF como el "color apocalíptico"
y que fuera anticipado por San Juan en sus visiones teñidas de "púrpura", "bermejo"
y "escarlata". Rojo agresividad, rojo muerte, rojo sexo, rojo kitsch, rojo fuego.
Rojo caos sobre negro desesperanza. Fin de siglo.
Un ángel de rasgos femeninos
se funde a la figura bíblica de la Prostituta de Babilonia al abrirse el séptimo
sello. La figura emergida es ficticia, estereotipada, patética, pero seductora
e imponente: rostro de mujer oculto tras el gesto mediático, el discurso publicitario
y la fascinación de lo virtual. Imagen emblemática de la época: género vulgarizado
por los medios y enaltecido por pequeñas conquistas. Mujer silenciada, censurada
a pesar de sí y emparentada por ascendencia a la decimonónica autocensurada, de
la que aún proliferan descendientes o condescendientes. Como acápite, la feminización
del mundo occidental.
Cuatro rostros monumentales, o tal vez un mismo rostro tomado
por diferentes cámaras, observan con miradas vacías a través de planos transparentes,
como imágenes virtuales monitoreadas. No existen realmente, no son, sólo parecen:
"la bestia que era y no es, aunque es". Una ficticia transición temporal ( ¿Jano
o Diana?) hace que el observador sea observado durante su periplo, desde una primera
imagen en escorzo, una siguiente frontal, una tercera censurada y una última evasiva,
que elige la indiferencia o quizá la chance de la libertad inviable. Los pájaros
inscriptos en el primer rostro imprimen una semántica complementaria de animalidad
roja, connotada sin embargo por la sentencia bíblica que les otorga libertad:
el espíritu posee la potestad de volar . Pájaros de material sintético adheridos
a un rostro, prisioneros en una caja. Si las aves del cielo son libres, ¿estos
símiles podrían volar o sólo parecerían volar?
Un color invasor, competitivo:
el negro. Afirmación o negación de color. El negro avanza sobre los íconos como
un reverso de la tónica vibrante, sensual o agresiva; también es apocalipsis,
contiene tinieblas y muerte. Para RF se covierte en hilo conductor o unificador:
contracara del erotismo ficticio, la muerte ficticia. Vida y muerte son irreales
detrás de una pantalla de TV o de un monitor.
Arte e industria
Espacio estrictamente
pautado, necesario a una instalación cuyos elementos, provenientes de áreas frecuentemente
entrecruzadas y sólo en ocasiones fundidas exitosamente, logran una potenciación
de arte y formato industrial.
Varios puntos de vista para la observación de
una obra básicamente dibujística, continentada en envases pseudo-seriados que,
en pos del objetivo de hacer atractivo el producto, presentan una cara transparente
que permite al consumidor disfrutar visualmente de un avance del contenido. Sin
embargo, no sólo el producto industrial tendrá empaque de presentación, sino que
el mismo observador se introducirá en un cajón tan apocalípticamente rojo como
el de la obra.
Parodia de diseño industrial a doble escala; trampa caricaturesca
para atrapar al observador; punto de vista compulsivo o parábola de una situación
de facto. Tal vez un cuestionamiento de lo real-ficticio o tal vez sólo un lúdico
punto de vista de RF, generador de múltiples puntos de vista, como una semiosis
en cadena.
Ver o ser visto, leer o ser leído. Todo dependerá del P.O.V del creativo,
puesto que de diseño se trata.
MARIA E.
YUGUERO