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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Darío
Gómez
14-06-70 Las Piedras, Canelones.
Estudios realizados:
Taller Dumas Oroño
Escuela Nal. de Bellas Artes
Exposiciones individuales:
1991- Liceo M. Rosé de Las Piedras.
1992- "Pres-ciencias" Gal. del Notariado.
1999- "Carbón" Gal. del Notariado.
2001- "Carbón II" Museo Mpal. de Treinta y Tres.
2002- "Desenhos" Colman Hotel, Capao da canoa, R.S. Brasil.
2004- Exposición individual. Villaguay. Entre Ríos.
2008- "4 Tintas" salón ex- Casablanca. Las Piedras.
2008- "Revisando algunas cosas" La Sala. Las Piedras.
2008- "4 Tintas" Escaparate, Sauce.
2009- "Eso que somos" Casa Bertolt Brecht, Teatro Colón de
Canelones, Centro Escaparate, Sauce.
2009- Pequeña muestra de fin de año. Vinería Sabores.
Montevideo.
2010- Muetra itinerante, Costa de oro. Canelones.
Algunas exposiciones
colectivas:
1995- "Síntesis desnuda de la imagen" Casa de la cultura.
Las Piedras y La Paz.
1997- "En busca de la Atlántida perdida" Liceo Figari. Atlántida.
"El ombligo a 20" Librería Colihue Sepé.
"Para mirar" con Walter Aiello.
Participación en todas las ediciones de Canelones de Muestra.
1998- Selecciòn concurso CRAMI.
Selección concurso "Asamblea de plásticos jóvenes"
Poder Legislativo.
1999- "Cuatro plásticos pedrenses" Colegio San Isidro. Las
Piedras.
2000/01- Muestra concurso Batus "Correspondance", Sala Saez. MTOP.
2005- Muestra "75 Aniversario" Centro Comercial. Las Piedras.
2009- Muestras de plásticos pedrenses. Centro cultural Carlitos. Las
Piedras.
2009- Mensión especial concurso "Donarte". Anexo Palacio
Legislativo.
Otras actividades:
1998- Mural "Superpoblación" Av. Garzón y Cno. Edison,
en el marco del festival de muros de la IMM.
2002- Mural "Migración" y mural "Tirate que hay arenita"
En el marco de Canelones de Muestra.
2005- Junto a alumnos de 6to. año de la escuela 226, Juana de Ibarbourou,
de Las Piedras, trabajo preparatorio y ejecución de un mural en el
edificio escolar.
2006- Mural "Batalla de Las Piedras, una visión contemporánea"
para Supermercados Montoya, hoy Devoto. Las Piedras.
2008- Junto a alumnos de Bach. artístico del Liceo M. Rosé,
realización de un mural sobre baldosas de cerámica, ubicado
en la fachada norte del edificio. "Atracción e Influencias".
2008- Mural en el Parque Tecnológico Canario de Las Piedras, sobre
aniversariode la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.
2009- Charla y taller para docentes y alumnos un el Liceo Daniel Armand Ugón
de Colonia Valdense.
2009- Seminario-taller para la revista "Artes y Oficios". Club Español.
El espectro de posibilidades abierto entre la pura forma y el puro contenido
tiene un extenso desarrollo en el campo del arte contemporáneo. Sólo
en términos de pintura, desde los cuadros monocromos de Morris Louis
al hiperrealismo de Duane Hanson, extremos próximos al nudo concepto,
desfilan tantas y tan variadas imágenes como creadores de las mismas.
Si bien la forma es la materialización de un estilo personal cualquiera
sea su contenido, parte del repertorio temático del arte se ordena
en géneros, tópicos a partir de los cuales los artistas han
desarrollado obras a través de toda la historia del arte. Maternidades,
bodegones, paisajes, desnudos, todo ha sido viabilizado en diversos estilos
con consiguientes variaciones sobre el carácter más o menos
descriptivo de las imágenes.
El retrato, género de rancia estirpe, ha sido campo
de experiencia de diversas concepciones supeditadas a los factores tiempo
y espacio, de las cuales son ejemplos - entre otros incontables - los íconos
bizantinos, cuya identificación de los personajes representados se
realizó por medio de atributos (santos, emperadores, etc.), en paralelismo
con el arte chino medieval, en que las personas retratadas (altos dignatarios,
etc.) se identificaron por su indumentaria. La personificación del
modelo a través de la representación de sus facciones y características
físicas - tamiz personal de la idiosincrasia del retratado - no es
sino una de las modalidades del género. En tal sentido los más
eximios retratistas de toda la historia han sabido dar en pocos trazos al
hombre a través de un rasgo, de una actitud, de una mirada, de una
indumentaria o un detalle nimio, sin faltar aquéllos que con la más
absoluta heterodoxia de métodos han sabido dar inconfundiblemente un
carácter.
Vinculado formalmente al estilo lineal abstracto de Gorky
y de Pollock, el concepto de retrato icónico en Darío Gómez
se aproxima a la violenta estrategia con que De Kooning destroza las imágenes
en su serie de mujeres. Una figuración desfigurada, en que la abstracción
prima por sobre los restringidos trazos descriptivos del personaje. Artista
cuya obra nace de formulaciones expresionistas abstractas en que la línea
desempeña un rol protagónico, sus planteos han mutado de la
mera forma emotiva sin referentes cercana al minimalismo a la densa carga
significante de la figura humana velada.
Aislados de todo contexto, flotantes y fantasmagóricos,
los personajes se vislumbran confusamente, carentes de cualquier dato espacial
o temporal, librando al espectador a una abierta interpretación de
naturaleza emotiva, instancia simultánea a la percepción estética
primaria. Las imágenes abigarradas resultan de la
práctica del chorreado, expresión de la voluntad del artista
y del azar imponderable, según criterio aconsejado por Klee de dejar
entrar la casualidad en el arte. Las líneas pictóricas caminan
sensibles y variadas, recorriendo el plano y trazando vagamente contornos
o itinerarios orientadores de lecturas. De hecho y de alguna
forma como continuación de un estilo personal muy vinculado a la resolución
lineal, esta propuesta pictórica diríase gráfica.
Fondos de irregular textura, en general amarillos, dejan
aflorar zonas en que se esfuma el color básico dejando visible la blancura
del lienzo integrada al espacio pictórico. Superficies acuareladas
parecen dar mayor consistencia volumétrica, mayor solidez a algunos
personajes, en tanto otros carecen de toda substancialidad, flotando ingrávidos.
Viajando sobre estos espacios etéreos se estremecen
las líneas que bosquejan rostros, cuerpos y aun escenas colectivas
en que varios personajes parecen vincularse por lazos caóticamente
ordenados. En ocasiones la línea se asienta enlentecida para describir
vagamente el gesto calmo de un personaje en quien se atisba la intencionalidad
de la mirada. Engrosamientos, contorsiones, aguzamientos, el trazo culebrea
agitado en pos del delineamiento de un rasgo que grosso modo marcará
la presencia de un individuo sin mayor detalle de género o particularidad.
El plano se densifica por zonas en trazos que confluyen confundiéndose,
para desanudarse en líneas violentamente impelidas hacia el extremo
opuesto, como golpes de látigo: juego de tensiones y distensiones tendente
a la armonía compositiva. Ora frontales, ora escorzos, ora rostros
y cuerpos enteros en que la proporción es o no respetada, relativizando
su reconocimiento. La mirada distraída, originada en una modalidad
propia de la época pero con frecuencia proveniente del re-conocimiento
rápido de la imagen figurativa, no se aplica en este caso, en que el
ojo atento intenta pausados recorridos racionales en un laberinto profuso,
pero no inextricable.
Estos retratos habidos de diferentes modelos evidencian
elementos plásticos en común, factores que confluyen en la expresión
del plano emocional representado por la efusión violenta de líneas
rojas, azules o negras, apasionadas, temperamentales. En el presupuesto de
que los personajes retratados posean caracteres individuales diversos y, no
establecidas sustanciales diferencias en el dramático trazado, es plausible
imaginar que la carga inconsciente reflejada en el torbellino lineal convierte
los retratos en expresiones formales de un mundo autorreferente. Como emergente
inevitable en toda creación expresiva, Darío Gómez multiplica
la imagen afectiva de sí mismo, metafórico juego de exhibición
- ocultación, mirada incompleta, enmascarada, abigarrada de un interior
proyectado sobre diferentes representaciones modélicas: perfil psicológico
encubierto en su sin embargo explícita resolución estética.
Muestra ilustrativa de un estilo personal, cuya economía
de rasgos descriptivos de los retratados se justifica como una utilización
de los contenidos en aras de un acceso directo al plano de evaluación
estética y de conmoción sensible. Un criterio de priorización
formal que convierte a los retratos en punto menos que pura forma, quizá
excusas para planteos efusivos de una interioridad agitada.
MARIA E. YUGUERO