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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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José Omar Henry
1949 Minas, Lavalleja
EXPOSICIONES INDIVIDUALES:
1996_ Galería KRASS Artes Plásticas. Rosario - Argentina.
1997_ Centro cultural Parque de España. Rosario - Argentina.
1998_ Centro Cultural Eugenio F. Virla, UNT. San Miguel de Tucumán
- Argentina.
1999_ Centro cultural Bernardino Rivadavia. Rosario - Argentina.
EXPOSICIONES COLECTIVAS:
1993_ "Pintura Rosarina en Buenos Aires", Fondo Nacional de Las
Artes, Buenos Aires
1994_ "Pintores Latinoamericanos" Jesse & Raymond Gallery, Panamá.
1995_ "Nuevas Propuestas del Arte Argentino", Galería Nacional
de la Ciencia y la Cultura, Pabellón de Exposiciones, Museo
del Niño, San José de Costa Rica.
_ "Pintura argentina Joven",
Ruán-Francia.
1997_ "15 x 15", Galería PRAXIS. Buenos Aires-Argentina.
1998_ "Pintura DE Rosario", Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires
- Argentina.
2000_ "Pintura Santafesina del Siglo XX", Museo R.G. de Rodríguez.
Santa Fé-Argentina.
2001_ "20 Pintores Rosarinos Contemporáneos", Museo Castagnino.
Rosario-Argentina.
PARTICIPACIÓN EN SALONES POR SELECCIÓN:
1982_ Salón Nacional de Rocha, Uruguay.
1982-83_ Salón Nacional de San José, Uruguay.
1991-93-94-95 y 97_ Salón Nacional Anual de Santa Fé, Museo
R.G. de Rodríguez, Santa Fé-Argentina.
1993_ IV Salón Gunther CAYC, Buenos Aires-Argentina.
1991-92-93_ Salón Nacional de Arte Joven-Pintura, Museo Castagnino,
Rosario- Argentina
1993-94-98_ Salón Nacional PRO-ARTE, Museo Caraffa, Córdoba-Argentina.
1995_ Salón Nacional "Arte sin Disciplina", Museo Castagnino,
Rosario-Argentina
_ V Bienal Chandon, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires-Argentina.
1996-97-98_ Salón Nacional Manuel Belgrano, Museo Sivori, Buenos Aires-Argentina.
1997_ Salón Nacional Pintura de la Universidad del Salvador, Centro
Cultural Borges.
1998_ Salón Nacional de Artes Plásticas.
1998_ I Salón Nacional Pintura de Salta.-Argentina
1999_ Salón "Fondo Nacional de las Artes a la Creatividad Artística",
Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires-Argentina.
_ "1ra. Bienal Peñarolense en el Arte", LATU. Montevideo-Uruguay.
_ LXXXVIII Salón Nacional de Artes Plásticas.
_ Salón Nacional "Banco de la Provincia de Buenos Aires",
Museo Histórico Dr. Arturo Jauretche, Bs. As.-Argentina.
DISTINCIONES OBTENIDAS:
1982_ Premio Adquisición Pintura : III Salón Nacional de San
José-Uruguay.
1991_ Mención Pintura : I Salón Nacional de Arte Joven-Pintura,
Rosario-Argentina.
1992_ 2do. Premio Adq. Pintura : "Fundación solidaridad",
II Salón Nacional de Arte Joven-Pintura. Rosario-Argentina.
1993_ Premio Adq. Pintura : "Senado de la Proviencia", LXX Salón
Nacional Anual de Santa Fé-Argentina.
_ 1er. Premio adq. Pintura : "Fondo
Nacional de las Artes"XXVII Salón de Arte Moderno de Amigos del
Arte, Rosario- Argentina.
_ 1er. Premio Adq. Pintura : Salón 50º aniversario de A.R.I.C.A.N.A.,
Rosario-Argentina.
1994_ Premio Adq. Pintura : "Pedro Vittori", LXXI Salón Nacional
Anual de Santa Fé-Argentina.
_ 2do. Premio Adq. Pintura : "Secretaría
de Cultura, Educación y Turismo de la Municipalidad de Rosario",
XXVII Salón de
Otoño de Artistas Rosarinos, Rosario-Argentina.
_ Gran Premio Adq. Pintura : "I.NT.I.S.A."XII Salón Nacional
Pro-Arte, Córdoba-Argentina.
1996_ 1er. Premio Adq. Pintura : "Municipalidad de Rosario", XXVIII
Salón de Otoño de Artistas Plásticos Rosarinos, Rosario-
Argentina.
_ 2do. Premio Pintura : IV salón Nacional Fraternitas, Rosario-Argentina.
1997_ 1er. Premio Adq. Pintura : "Gobierno de la Proviencia de Santa
Fé", LXXIV Salón Nacional Anual de Santa Fé-Argentina.
_ 1er. Premio Adq. Pintura : "Fondo
Nacional de las Artes", XXX Salón de Arte Contemporáneo
de Amigos del Arte, Rosario-Argentina.
1998_ 2do. Premio pintura : V Bienal de la Universidad de Morón Provincia
de Buenos Aires-Argentina.
_ "Premio Fondo Nacional de las Arte" : XVII Salón Nacional
Pro-Arte de Córdoba-Argentina.
_ 1er. Premio Adq. : I Salón Nacional de Pintura de Salta-Argentina.
1999_ Mención especial "1ª. Bienal Peñarolense en
el Arte", LATU, Montevideo-Uruguay.
_ Premio Extranjeros, LXXXVIII Salón Nacional de Artes Plásticas
de la República Argentina.
2000_ 1er. Premio Adq. Pintura, VIII Salón de Premiados de "Amigos
del Arte", Rosario-Argentina.
La memoria de la muerte. La certeza - la única - de un ciclo natural que comienza y termina en la disgregación.
El gran espectáculo circense del mundo contemporáneo, en el que el bufón triste es el único personaje de contracara real. La apariencia vivida como realidad interpone un vidrio opaco a la visión de lo que es, pero existen elementos que entreabren percepciones de esencias, aflorando como retazos de sentido a través de los símbolos. Códigos de lectura conscientes o inconscientes, introduciendo al observador en una realidad paralela a la panoplia de sensaciones restallantes que disputan la atención del día a día.
Un mundo entreabierto por el símbolo es la vía de acceso a la certeza, en cuyo extremo está lo efímero, lo disgregado, la muerte. Asimismo el emblema atributivo, de raíz simbólica, hipostasiado como adjetivación a una imagen o como imagen en sí, adquiere por analogía alegórica la lexicalización de un signo, con connotaciones conscientes abiertas a cualquier observador.
La iconografía de Omar Henry dice o sugiere con el lenguaje austero del gesto sutil, fijando los códigos de acceso a la trascendencia de lo ausente o silenciado. Viabilizado en símbolos o emblemas, el hombre es el gran protagonista en el mundo de este artista, un protagonista encarnando el rol del bufón triste, del gran perdedor, del personaje que agoniza mísero en contraescena, sin laureles, sin relevancia y, como Molière, muere trágicamente en escena.
Sus planteos pictóricos parten de la imagen figurativa, subsumiendo a sus íconos en grandes planos privados de otros referentes o los aprisionan en formas de contención opresivas, resultando del todo un anonadamiento de los sujetos, cautivos del infinito o de la restricción, representados en tonos terrosos, agrisados de muerte interior. Las configuraciones son simples, esenciales en su síntesis, casi ingenuas en su resolución, en la que sólo eventualmente hacen su aparición las sombras perspectivadas, y la textura, obrando como plano sobre el que ocurren las formas, reafirma la idea de aridez lóbrega, donde no irrumpen ni transitan variantes: sólo la muerte contextualiza a la muerte.
Durante siete años Henry se remite a sí mismo, lugar recóndito donde encuentra a sus sueños derrotados y, en última instancia, al individuo humano sin horizontes, sin cielos ni luces, desintegrado en la inmensidad del vacío existencial. Un viaje sin retorno al submundo de los paisajes desolados donde la infinitud oprime y donde el hombre, nuevo Caín oculto bajo tierra, es presa obsesiva del Ojo acusador. La tónica religiosa se impone como necesidad expresiva de angustias atinentes al rey-dios, no diferente del rey bufo, tocado de cascabeles y paseado en carro triunfal durante la Edad Media, ni otro que el mismo Hombre coronado en laureles devenidos espinas.
Las escaleras son símbolos intemporales del ascenso a la espiritualidad, tales como el Antiguo Testamento los describe en los sueños de patriarcas y profetas, resignificadas por Henry en habitaciones claustrofóbicas, atrapando el ansia de trascendencia en el marasmo de la pragmática trivialidad, inepta para reconocer otros valores que los de la humana apariencia. Asimismo la rueda, asimilada al destino, gira elevando a unos y aplastando a otros, en un continuum en el que relevancia y decadencia son alternativas como la secuencia de las estaciones, según reza la filosofía oriental. Henry aprisiona el dinamismo del círculo en la inmovilidad de un destino sin mañana, del estatismo crucificado o sepultado en su eterna vulnerabilidad.
Si este ciclo de pinturas se elabora desde la uniformidad de una visión del mundo proyectada a partir de un interior apático y pasivo, quieto como la muerte y oscuro como la sinrazón, la última etapa de esta obra, propuesta en las hojas otoñales, suerte de mariposas fijadas en maderas por un entomólogo, son la esclusa que concluye un período vital, exhibiendo la vida marchita, el cadáver exangüe que, nuevo Lázaro, revivirá en una nueva estación floreciente. Ciclo vital o estético, la muerte sólo es una transición hacia un recomenzar siempre igual y siempre diferente, principio vivo en los orígenes de los mitos, cuyos rastros aún perviven en los símbolos.
Los hombres viven y mueren; son, dice Homero, como "las generaciones de las hojas", renacimiento eterno de la vida individual y colectiva, amaneceres de múltiples ocasos en una existencia o en el ser genérico, absoluto y disgregado en su multiplicidad abarcativa.
MARIA E. YUGUERO