sala de arte "Carlos Federico Sáez"
 
  • Texto curaturial
  • Hernán Rodríguez Lapolla
    20/5/80_ Nace en Buenos Aires - Argentina

    Estudios
    · Escuela Nacional de Bellas Artes, Egresado de Taller Fundamental Seveso, especialización en Artes Graficas: Diseño   Gráfico y Técnicas Históricas de Grabado (1999-2004). Resta Tesis final para graduación.
    · Beca de estudios Batuz Foundation Sachsen y MTOP. Dresden, Alemania (2003)
    · Taller de Ilustración de Álvaro Amengual (2001)
    · Diseñador Gráfico, Instituto Bios (1998).
    · Taller de Pintura de Guillermo Fernández (1998)
    · Taller de Plástica en Taller Barradas, Montevideo - Uruguay (1989-1992)
    · Taller de Historieta y Caricatura de Tunda y Ombú. (1992-1998)
    · Taller de Plástica de Pablo Bruera (1996)

    Exposiciones y Concursos
    · Publicación de historietas para Grupo Belerofonte: álbum "Monstruo" antología de historietas de horror (mayo 2006)
    · Publicación de cinco Ilustraciones en Revista Pimba!, setiembre, 2005.
    · Exposición Colectiva de Grabado, "Estampa de Grabador" Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Sala "Carlos F. Sáez",   noviembre, 2004.
    · Exposición Colectiva del Taller Fundamental Seveso, Escuela Nacional de Bellas Artes, Palacio Lapido, octubre, 2004.
    · Exposición individual de Grabados "Apócrifos", Escuela de Actores de Montevideo, julio, 2004.
    · Premio "Correspondencias 2003" Batuz Foundation Sachsen y Ministerio de Transporte y Obras Publicas. Beca de estudios   en Técnicas Históricas de Grabado, en la cuidad de Dresden- Alemania, junio, 2003.· Exposición colectiva Ministerio de   Transporte y Obras Públicas, Sala "Carlos F. Sáez". Muestra "Correspondencias" Auspicio Batuz Foundation Sacasen, Abril,   2003.
    · Exposición colectiva Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Sala "Carlos F. Sáez". Muestra "Correspondencia" Auspicio   Batuz Foundation Sacasen, Abril, 2002.
    · Exposición individual "Nocturnos" Teatro El Galpón, Montevideo, Setiembre, 2001.
    · Exposición colectiva 1° Encuentro Iberoamericano de Comics y Animación, Centro Cultural General San Martín, Buenos Aires-   Argentina (Mayo, 2001)
    · Exposición colectiva 5° Convención de Historietas "Fantabaires 2000" Centro Municipal de Exposiciones de Recoleta,   Buenos Aires- Argentina, Diciembre, 2000)
    · 1° Concurso Nacional de Comics, Buenos Aires- Argentina. Primer Premio, Arte Bizarro (2000)
    · Exposiciones colectivas Asociación Cristiana de Jóvenes, Montevideo - Uruguay, 1992-93-95.
    · Exposición individual Centro Cultural Paideia, Montevideo - Uruguay ,1995-1997.

    Texto curaturial

          Nacido en EEUU a fines del s. XIX con la tira "Yellow Kid" para la prensa neoyorkina, el comic, pariente de la ilustración y de la caricatura, surge como un fenómeno propio de la comunicación de masas con carácter de figuración narrativa, híbrido de texto e imagen. "Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector", en la definición del analista de historietas Scott Mc Cloud.
         Con antecedentes en las predellas medievales, la historieta o tebeo o tira cómica o comic tiene desde su nacimiento el carácter humorístico que le da su nombre y que sólo variará en 1929 con el nacimiento de la tira "Tarzán". La forma secuencial de planteo, desarrollo y desenlace de una situación es habitual en el comic, pero de hecho no excluyente, pues su carácter narrativo admite la versión autosuficiente de un sólo cuadro conteniendo un diálogo, el discurso de un personaje o simplemente una única situación visible concentrando per se en forma latente todas las instancias y en forma explícita el desenlace, con texto o sin él. Sea en su formato individual o en el de imágenes secuenciales, el comic puede constituirse - considerado en términos de excelencia - tanto como cualquier dibujo o pintura sobre el plano - en un trabajo solvente por escrupuloso, pero restringido a un interés estrictamente comunicacional, o en una obra de arte.
         El comic formulado en cuadro único, diferente de la caricatura - representación humorística exagerada o sarcástica de un personaje -por su eventual mayor carga narrativa y de la ilustración por su autorreferencia, se constituye en el caso de Hernán Rodríguez, joven historietista profesional, en obra acabada en el lenguaje del grabado. Artista de producción constante en ambos campos, transfiere elementos de uno al otro con pasión inconsciente y oficio riguroso. Imaginería de relatos góticos, personajes oscuros y seres bestiales debatiéndose en un tiempo y lugares fantásticos. Sin embargo, cada grabado signado por un absurdo hiperbólico, es clara metáfora irónica de individuos y situaciones cotidianos, utilizados como excusa para un derroche de preciosismos y detalles de generosa riqueza formal.
         Hernán Rodríguez prefiere una gráfica xilográfica ceñida al contraste del blanco y del negro, técnica que también aplica a la realización de sus historietas, con la consiguiente complejidad en su ordenamiento del plano. Sus personajes sufren la distorsión sintética que hace a su concepción personal de la figura humana y que se reitera con relativa constancia en toda su producción gráfica. Se diría que sus formalidades son manifiestamente aguzadas, en general tendentes a la verticalidad, como una aspiración al goticismo que trasciende la competencia de la narración fantástica hacia el planteo iconográfico. Los planos dibujísticos tienden en su mayoría a resolverse en la mitad inferior del espacio soporte - sólo excepcionalmente saturado - con la presencia de un personaje central, en general fragmentario, situado en primer plano y en contexto abigarrado: texturas de elementos figurativos o abstractos, reiterados e inquietantes. En caso de ausencia de un personaje protagónico y ante una multiplicidad de ellos, el plano parece organizarse como una masa de texturas internas ordenadas en ritmos curvos pausados. Sea en su tendencia ortogonal vertical o en sus ondulantes formas encadenadas, el dinamismo o quizá la agitación crispada sean las características más notorias en los grabados de Hernán Rodríguez.
         En ocasiones los planos contraponen grandes superficies negras con las líneas afiligranadas que adjetivan a un objeto: labor pormenorizada y rigurosa para enfatizar un ornamento. Las formas contextuales son elementos semánticos negativos, pero fundamentalmente obran en el realce de la figura relevante, al punto de devenir a las veces sólo guardas ornamentales sin función significante; diríanse decoraciones art nouveau. Las masas texturales se entrelazan en torno al personaje que, concentrado en su accionar, vive la realidad de su rol sin parar mientes en el entorno, desarrollo de complejidades al servicio de la composición. Personajes aureolados del orden religioso en sus variadas jerarquías eclesiásticas y aun angélicas, suelen ser abordados desde sus atributos, pero las imágenes resultantes atentan contra su naturaleza benéfica: quizá desprendidos del Apocalipsis, un jinete y un ángel trompetero semejan emanaciones del infierno. El tema de la comunión o ingestión del "ictis" divino o de la hostia se reitera mediante la presencia del pez, eventualmente humanizado, coronado en forma principesca y con implicancias oscuras. La tónica general es una sarcástica visión del hombre, la sociedad, la religión: paradoja, estupidez, violencia, muerte se desprenden tácitas de las imágenes, que incorporan frases latinas con frecuencia relevadas a la misa cristiana, como sentencias o quizá, como advertencias.
         Una segunda serie de monocopias de variadas manipulaciones se resuelve de forma más libre y distante del comic, con un criterio lineal simple y una sustitución de la textura contextual por la mancha de carácter casi atmosférico. La técnica, abierta a lo azaroso por el uso de materia líquida o de papel satinado, inserta a los personajes en un clima de vaguedad o de nebulosa fluctuante. La línea describe síntesis grotescas de retratados, más sensible en función de su proximidad del trazo original mocopiado. Los personajes pierden el carácter emblemático y ecuménico de las xilografías, para representar a individuos captados en evidencia de su idiosincrasia que, indefectiblemente y aun en imágenes situacionales más cercanas al comic, revisten una tónica "maldita".
         Las imágenes de Hernán Rodríguez, si bien vinculadas en mayor o menor grado al comic, se distancian de éste en su versión ortodoxa, no sólo por su incursión en búsquedas en el terreno del arte, sino por su consecuente grado de metáfora, distante de la literalidad del comic. Lenguaje narrativo, rica imaginería con mucho de cuento y estética medieval - gorgueras, reyes tontos y peces príncipes - riqueza de texturas y abundante producción de sentido en cada código visual, el artista aborda la gráfica desde la voluntad de síntesis y la trascendencia de lo literal hacia la configuración plástica. Fácilmente se percibe el regodeo en el detalle minucioso con consecuentes zonas de rigurosos barroquismos, de espíritu modernista finisecular, y el placer de la creación desde premisas opuestas, línea simple y mancha fortuita. Dos modalidades, dos estados de ánimo.
         En todo caso, un joven grabador al rescate de una tradición gráfica que no debe perderse.

    MARIA E. YUGUERO

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