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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Horacio Guerriero
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Horacio
Guerriero nace en el 53'.
En el 78' comienza a trabajar como caricaturista e ilustrador en el diario EL DÍA con el seudónimo HOGUE. Ese mismo año ingresa como creativo gráfico en GREY Publicidad y en el 81' expone caricaturas en la Alianza Uruguay-Estados Unidos. En esos años publica dibujos en O ESTADO DE SAO PAULO (Brasil) y ACCION (Buenos Aires) Es distinguido
por la Cámara Uruguaya del Libro por sus diseños de carátulas. En
el 83' concurre al Taller de Clever Lara, desarrollando desde entonces
una obra premiada en varios Salones Nacionales.
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En el año 89' expone dibujos en Galería
Latina.
Viaja dos años consecutivos a Nueva
York (91-92) premiado en concursos realizados entre Directores de Arte de GREY
de 65 países de todo el mundo, para el diseño de la carátula de su Reporte Anual.
En los años 91' y 94', es invitado al Festival de la Caricatura en Perpignan (St. Esteve, Francia). En éste último, es votado por los demás caricaturistas como el mejor de la Muestra. Desde el año 92' se desempeña como Director y Director Creativo de la Agencia de Publicidad "CUATRO OJOS".
Durante diez años (92-2002) publica ilustraciones y caricaturas en el diario EL OBSERVADOR. En el 93' expone dibujos en la Alianza Francesa.
En el año 96' es designado presidente del Desachate 8 y al año siguiente viaja a Miami para presentar la campaña de lanzamiento de LG Electronics que finalmente sería aprobada para toda América Latina.
Tres ilustraciones suyas son seleccionadas entre 80 trabajos de 15 países, para ser publicadas en las ediciones 40 y 41 de "Society of lllustrators - Annual of American Illustration - Internacional Category" (98-99).
En el 2000 edita el libro de caricaturas "Los Elegidos I".
Al año siguiente es elegido como Mejor Profesional de Comunicación Gráfica en el "Premio a la Excelencia en las Comunicaciones" organizado por la Cámara de Anunciantes del Uruguay y la revista Comunicación Publicitaria.
En agosto de 2003 es distinguido con el Gran Premio Nacional en el ler. Salón Internacional de Humor Gráfico Oscar Abin "Gaucher" organizado por la Fundación Lolita Rubial y el Museo del Humor y la Historieta Julio E. Suárez "Peloduro".
1er. Premio II Muestra de Plásticos
Jóvenes de Coca Cola (1983)
1er. Premio de dibujo BID, Punta del Este (1984)
1er. Premio con destaque especial del Jurado, Museo de Arte Americano de Maldonado(1984)
1er, Premio "El Olimpismo y Las Artes Plásticas" (1985)
Premio Adq. Salón Municipal de San José (1985)
1er. Premio de Dibujo Salón Municipal de Montevideo (1986)
1er. Premio concurso afiches "2da. Muestra Internacional de Teatro" (1986)
La respuesta a la interrogante sobre la esencia del hombre, en cuanto a su natural ético, ha variado de óptica según los tiempos y la visión del mundo. Si durante trece siglos la culpa innata pesó sobre la religiosidad del medioevo occidental, la razón renacentista liberó al humanismo a su propia capacidad de ser, con la excepcional presencia de Maquiavelo, teorizante de la maldad innata del hombre. La historia de la filosofía ética subsiguiente ha oscilado entre esencialismos y existencialismos aunque tal vez la postura más ecuánime en relación a la naturaleza humana inmanente sea la de Pascal: "ni ángel, ni bestia".
El término "mute", de uso doxal en la vida cotidiana como aceptación pasiva de un anglicismo, implica un silencio impuesto, manejable a voluntad de quien manipula un medio electrónico. Fácil resulta trasponer esta situación de mutismo ordenado a través de la manipulación mediática a situaciones de orden global en las sociedades modernas. Se enmudece aquello que no agrada o no debe ser manifestado abiertamente: el accionar de la bestia. Asimismo el idéntico vocablo en su acepción castellana formula instancias del verbo mutar. Las mutaciones, cambios bruscos constatados en el devenir de las especies, tienen la particularidad de ser irreversibles. Ángel mutado en bestia o viceversa, en forma indeclinable.
Globalización de la apatía espiritual, del amoralismo, del cinismo, del escepticismo y de la indiferencia; los tiempos presentes aceleran mediáticamente procesos de decadencia generalizada y aun la provocan. Mediante la estimulación de las tendencias menos elevadas del pueblo se complace a la masa, fomentando la materia bestial celebrada en el adocenamiento pastoreado. El animal racional, sede de la convivencia del Dr. Jekill y Mr. Hyde, mantiene la tensión entre lo que parece ser y lo que es, abriendo las compuertas a la transgresión y a la violencia desde la sonriente y despreocupada manipulación, oculta (mute, hyde) en los omnipotentes media y extensiva a las actitudes individuales de la vida cotidiana.
Ambos sentidos, silencio y mutación, se despliegan en las imágenes concebidas por Horacio Guerriero como breves alegorías del homo silente o silenciado y de su capacidad de transformación, a la postre sintetizados en la bestia que, muda, habita en el ángel e irrumpe avasallante e implacable. De entre todos los vicios, Guerriero parece priorizar el afán de dominio, simbolizado en el ícono del toro, que en forma más o menos explícita reviste caracteres humanos. Este símbolo arraiga en los tiempos más remotos connotando poder, fuerza, fertilidad, asimilándose a lo divino y posteriormente a autoridades monárquicas o imperiales, tocadas de coronas como reminiscencias de emblemáticos cuernos.
Su resignificación en imagen de violencia y arbitrariedad desde el poder, conociendo antecedentes en la historia del arte, es retomada por el artista, ilustrando imaginarias narraciones alegóricas. Estos breves relatos no refieren a textos preexistentes, sino que se constituyen en textos per se, enriqueciéndose en sí mismos ante la no existencia de complementariedad literal alguna. La narración ha mantenido una línea de continuidad ininterrumpida à lo largo de toda la historia del arte, oscilando entre la ilustración de textos sagrados o profanos y el relato de sí o de visiones personales del mundo, generadoras a su vez de textos, siendo en todos los casos el artista el tamiz personal de cada imagen. Guerriero trasciende la simple formulación de historias mediante resoluciones gráficas que en color o en carbón verifican dimostrazzioni de solvencia dibujística. Los espacios despojados u oscurecidos en sombras dinámicas albergan a seres, victimarios y víctimas, en planteos de estética heroica, a la manera de las culturas antiguas, representando holocaustos de vencidos, frente a los que el rey, adjetivado de atributos, ofrece una figura triunfante y dominadora. Sin visos de patetismo o de piedad , los dominadores llevan a cabo acciones cruentas ya de manera desapasionada y distante, ya encarnizada o enceguecida.
Las formas se entrelazan arremolinadas, fundiendo hombres y bestias-hombres. Fuerza y tensión en líneas enfatizando movimientos que se precipitan hacia tierra, hundiéndose en ella. Los escenarios son indefinibles, tratándose de una lucha esencial, en la que el triunfador se reitera bajo diferentes morfologías. La víctima, con frecuencia vagamente definida, en ocasiones precisa en su simbología o en su caracterización, se entrega pasiva o vencida a su pesar, a la fuerza incontenible y maciza del poder, acorazado en texturas que se desplazan en ritmos curvos acelerados hacia el punto en que formas contrapuestas se dinamizan en sentido contrario.
El manejo de la luz genera espacios ambiguos de claroscuros cortados por retazos de claridad en los que se desarrolla el drama. Sobre dibujos jugados al trazo negro protagónico, emergen toques de rojo como breves comentarios punzantes. Los planteos a color evidencian sutileza en la gradación predominantemente tonal y en los espacios abstractos. Si bien la historia arriesga por momentos el filo literal, no deja de estar presente el marco metafórico resuelto con solvencia.
Han sido prioritarios atributos a la obra de Horacio Guerriero (aunque no excluyentes de otras calidades) la resolución prolija, la técnica irreprochable y la definición clara de las imágenes. Su apertura a propuestas más libres, en las que el artista se concede vías de expresión apasionadas, soltura de líneas, énfasis temperamental en las valorizaciones con una consecuente efusión de fuerza, permite la apreciación de renovadas vertientes plásticas y emotivas, como un desdoblamiento y una evidenciación de nuevas potencialidades.
Si la tarea del ilustrador se desarrolla en forma acotada por su dependencia de un texto, el hacer de un ilustrador de sí mismo rompe ataduras ajenas y da libre vuelo a su imaginario y a sus obsesiones. El mundo de Guerriero se puebla de imágenes del descontrol, del avasallamiento despiadado que el poder individual u organizado ejerce sobre la indefensión. Puesto que la historia ha transcurrido en forma de polarización pendular con primacía alternativa del ángel o de la bestia, es esperable que la época actual, enmudecida y mutada hacia un materialismo abyecto enmascarado de desmaterialización, logre la reversión de su decadencia hacia la recuperación del hombre como único animal trascendente.
MARIA E. YUGUERO