sala de arte "Carlos Federico Sáez"
 
  • Texto Arq. César Loustau
  • Texto de Curadora María E. Yuquero

         Creados o interpretados, los factores estéticos, históricos, etnográficos o vinculados a la identidad definen la calidad de bienes culturales, cuya premisa colectiva refleja intereses nacionales, regionales o locales. En 1964 la Carta de Venecia, aprobada en el II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos consta que "[...] la noción de monumento histórico comprende la creación arquitectónica aislada, así como el conjunto urbano y rural que da testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa o de un acontecimiento histórico", concepto que incluye a las obras concebidas sin grandilocuencia, que el tiempo distinguió por diferentes motivos como bienes culturales.
         El Uruguay, país heredero de tradiciones europeas y atento observador de las vanguardias norteamericanas, ha sido pródigo en artistas de altísimo nivel y prestigio internacional, creadores en diferentes disciplinas entre las que la arquitectura ha destacado en la figura de notables profesionales, cuyas obras se han asimilado al paisaje urbano o rural hasta hacerse imperceptibles a la mayoría de los transeúntes. Estos bienes ostentan una importante carga histórica, pues justamente el pasado hace a la identidad de los colectivos, cuya mirada retrospectiva confluye en similar escala de valores y en la misma pertenencia. Enfrentado a la pasiva disolución de los íconos en el contexto urbano actúa el Arq. César Loustau, a cuya idoneidad en materia de historia, estilos, técnicas e influencias en la arquitectura nacional debemos la edición de varios libros, depositarios de su conocimiento y su admiración por los autores de obras paradigmáticas en el medio local, labor refrendada mediante su registro fotográfico.
         Si un puñado de obras arquitectónicas ha sido popularmente legitimado al punto del cliché, son de hecho numerosas las que revisten condición de bienes patrimoniales. Sea en razón de su calidad estética, de su carga histórica como relato de su pasado, de su vinculación a colectividades específicas o a su asociación con elementos que hacen a la identidad, esta colección de edificios concebidos por profesionales uruguayos forma parte del imaginario nacional. Sin embargo, la presencia sostenida de esas obras las eclipsa a la mirada cotidiana, impidiendo una justipreciación espontánea, disociada de la predisposición voluntaria.
         Esa ha sido justamente la intención del Arq. César Loustau, mostrar al hombre de la calle el paisaje urbano familiar y cotidiano, subrayándolo con un tácito: "Es tuyo".

    MARÍA E. YUGUERO

     

    Texto Arq. César Loustau

         La fotografía de edificios arquitectónicos constituye una especialización, como también lo son las tomas de retratos o de paisajes y, ni qué decir, la captación de hechos sociales, políticos o de enfrentamientos bélicos.
    Cada una de estas ramas de la fotografía exige, por parte de quien empuña la cámara, aptitudes especiales, técnicas específicas y hasta equipo fotográfico diferente de los que usan en las otras especialidades.
         El reportero, por ejemplo, va a la búsqueda de la nota única, insólita de acontecimientos fugaces. Tal tipo de profesional debe proveerse de una cámara pequeña, fiable, fácil de enfocar y disparar. Las cámaras 24 X 36 m/m son en este sentido, las más adecuadas. Un lente zoom brinda las posibilidades de varios objetivos a la vez. Un equipo lo más pequeño y fácil de transportar es el más apreciado en estos casos.
         En arquitectura, el objeto e retratar es inmóvil. Por lo tanto, no hay premura alguna: se dispone de todo el tiempo necesario. Por eso constituye un aditamento utilísimo un buen trípode. El ojo avezado colocará este casi imprescindible soporte en el lugar preciso para que la toma "favorezca" al edificio, así como un buen retratista buscará el mejor ángulo facial del modelo antes de apretar el disparador.
         Por supuesto un fotógrafo arquitecto tiene una gran ventaja en esto: en la materia "Perspectiva y sombras" en la Facultad. Aprendemos a elegir el punto de vista más apropiado para que nuestro proyecto luzca mejor. El problema, en la toma fotográfica, es el mismo: eso sí, habrá que esperar el momento del día - y hasta la estación de año - en el que el edificio resulta mejor iluminado.
         Pero, puede surgir un problema que no cualquier cámara puede resolver. Si el edificio es bastante alto, para que quepa la parte superior del mismo es menester inclinar hacia arriba la cámara. Se logrará con esto "hacer entrar" en la foto la integridad del edificio pero las verticales dejarán de serlo y "fugarán" de manera indeseable. Habrá incluso una deformación del edificio que aparecerá afinándose cada vez más hacia lo alto: las paralelas dejaron de serlo.
         Las cámaras de "fuelle" son idóneas para evitar esta enojosa alteración de la realidad. Brindan la posibilidad de efectuar "basculamientos" o "descentrajes" que corrigen estos defectos. Estos aparatos permiten mover, separadamente, en planos paralelos, el portaobjetitos por un lado y el visor por otro (que luego será sustituido por la película). Desplazando verticalmente el objetivo, se verá aparecer, en el vidrio esmerilado, cada vez más cielo y menos piso, pero manteniendo las verticales tal cual son: todas paralelas entre sí. Para hacer posible este movimiento de descentraje es menester que el objetivo posea un "círculo de nitidez" lo suficientemente grande para que todo este movimiento se realice dentro de él.
         Para las cámaras formato "Leica" se inventaron los lentes "PC" (Perspective Correction), que tienen un mecanismo que les permite desplazarse, produciendo un efecto análogo al que se obtiene con los aparatos de "fuelle".
         Uno de los maestros insuperables en la toma de motivos arquitectónicos es el estadounidense Julius Shulman quien, inclusive, estuvo en nuestro país en el año 1967 y fotografió algunas obras de distinguidos colegas. Tres estupendos libros ilustran su intensa labor. En uno de ellos* refiere sin tapujos las cámaras y los lentes que emplea, así como las técnicas que utiliza en el revelado de negativos y en las ampliaciones. Mucho hemos tratado de aprender de este gran maestro de quien nos declaramos su humilde discípulo.


    ARQ. CÉSAR LOUSTAU

    * Ese libro es "The photography of architecture and design" (1978).