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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Gustavo Wojciechowski (maca)
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no
me considero un artista plástico / poco tengo que ver con lo que hoy se
considera arte / sus tendencias, sus circuitos, sus funciones / hago cosas
por encargo o trabajo y a veces para entretenerme / siempre por placer
// soy diseñador gráfico // y ésta es la zona más "artística" de lo que
hago / donde los límites entran en conflicto / ¿hasta dónde es una cosa
o la otra? // muestro mi intimidad pública // como el que es descubierto
dibujando con un palito en la arena / me descubro / de la única manera
que me es posible o aceptable / junto a las cosas de mi hija Martina /
junto a las de mis amigos / como en casa
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Dos inquietudes de fundamento teórico subyacen a la propuesta de Gustavo Wojciechowski (Maca): sus motivaciones personales y la adscripción de la obra a una definición ortodoxa de su tarea creativa. Certeza en el caso de aquéllas, dudas en el de ésta. Regodeo en el hacer.
La vida cotidiana a menudo nos otorga el solaz de la convivencia con quienes elegimos, personas con las cuales sostenemos un estrecho vínculo afectivo o presencias simbólicas de otras, a veces desconocidas, a las que nos unen sentimientos de amistad o admiración: plásticos, escritores, músicos, pensadores, artesanos y tantos otros. Se diría tenemos con las cosas un vínculo animista, razón para rodearnos de compañías selectas como ayuda para sobrellevar todas las presencias intrusas con que nos saturan los medios masivos de comunicación. Maca se complace en sus afectos compartiendo con el espectador ese fragmento de su intimidad "como en casa", en un diálogo artístico-afectivo con creaciones de Martina, su hija, y de otros artistas. Su carácter medido le aconseja prudencia a la hora de definir su labor de diseñador como oficio o como arte, pero no le impide reconocer su desvinculación con "lo que hoy se considera como arte". Los vigentes criterios de juicio suelen denostar a lo Bello como valor estético y sensible, despojado de connotaciones conceptualistas, piezas oratorias explicativas y otras zarandajas. Maca crea belleza por el placer de hacerlo.
El diseño gráfico concebido para edición, hoy oscilante entre el purismo aséptico y el neo-barroco, frecuente en ambos extremos, tiene una tradición tan antigua como la primera edición de la Biblia de Gutemberg, en la que el diagrama de tapa y página y la tipografía debieron ser preestablecidas. Las últimas décadas, sentenciando estigmas sobre el arte, han tenido por fortuna algunos aciertos involuntarios, pues en su afán de reivindicación de actividades creativas sin prosapia, han permitido la entrada genérica del diseño y la fotografía, entre otras realizaciones, en el ámbito del arte, si bien su valoración individual pertenezca a veces al inefable dominio de una caprichosa sentencia divina y su equiparación con otros productos del hacer incompetente les hagan el magro favor de una desigual compañía.
Maca compone sus diseños a partir del dibujo que con gran frecuencia se corporeiza en pequeñas esculturas que devendrán materia prima de su creación gráfica. Más allá de la constante calidad de estos diseños, de por sí estructurados, valorados en color, disposición en el espacio, dinámica, simplicidad, seducción de la imagen, armonía, consideraciones que el artista dibujante ha tomado como premisas para proceder a la concreción de cada paso hasta el acabado de su diseño, no es únicamente su condición de diseñador o ilustrador la que le confiere su condición de artista, pues no necesariamente la idoneidad otorga el talento sensible necesario al artista. No todo diseño, fotografía, pintura, escultura o instalación es arte, aunque los diseños de Maca sí lo sean.
Los "bichos", pequeñas esculturas de origen "Yaugurú" (Uruguay), constituyen el diminuto zoo de papel de Maca. Con materiales simples, de "entre casa", el artista concibe sus esculturas, primorosas piezas de cuidada factura, tocadas de un aire informal por efecto de la materia prima utilizada. Cajones resignificados, papeles y cartones recortados constituidos en collage, dibujados y pintados, devienen una multitud de animalitos rezumantes de frescura, humor y ludicidad. Formulación sintética: sólo los elementos necesarios para definir un "bicho" y su carácter apacible, tierno o misterioso. Pajaritos posados o en vuelo, ingrávidos de almas ligeras como el papel: "Sola, en su jaula mínima, dormitando, la pajarita de papel" de Nicolás Guillén se emancipa en el zoo abierto de Maca y dormita libre o emprende vuelo llevando un mensaje. Los caballitos caracolean bellaqueando animados por una vida infantil, alegre y dinámica, en tanto los pequeños lobos, buscando su expresión más amenazadora no consiguen sino despertar una simpatía de reminiscencias pueriles y sus gatos, reducidos a datos mínimos, yerguen sus bigotes desde pequeños cajones, presencias casi simbólicas como la sonrisa del gato en el cuento de Alicia en el País de las Maravillas.
Su serie de pinturas, en cambio, aun realizada sobre la temática de los bichos, pierde su carácter lúdico en aras de una búsqueda colorística de impronta expresionista, en la que el tema es sólo una excusa para el derroche de color y formalidades orgánicas, juego de cromatismos de orden más dramático. Estos bichos pictóricos tienen desde su planidad vivaz una clara correspondencia formal con algunas de las obras de artistas invitados al diálogo. Asimismo en propuesta sobre el plano, en técnica de estricta línea, formulados mediante personajes esquematizados en una expresión, un gesto o un atributo, sus dibujos apuntan a la sátira del estereotipo social o psicológico, con una caligrafía absolutamente personal.
Ambas series de bichos y personajes, esculturas, dibujos y pinturas, más detenidas aquéllas, por su propia realización artesanal, más espontáneas éstas, en su rápida definición de trazo y apasionados planos de color, ostentan en su búsqueda de armonías dinámicas (serenas o agitadas) a través del dibujo nunca arbitrario, la contorsión o el estatismo naturales de los "bichos" reducidos a su esencia, el detalle lúdico que provoca la sonrisa, la categoría de creaciones artísticas, puesto que largamente trascendidas de su carácter utilitario - destinadas a constituirse en elementos de diseño - se manifiestan per se como valores estéticos independientes de su objetivo final.
Dibujante de fuste, poeta de la palabra y de la forma, Gustavo Wojciechowski (Maca), incursiona en diferentes lenguajes y con diferentes improntas que entrecruzan elementos sensibles, acrecentando su dosis de color, volumen, línea en lo formal o el caudal de ludicidad, ternura o sátira en lo afectivo, en una síntesis siempre escueta, económica de medios y clara en sus planteos. La última instancia de estos trabajos, el diseño gráfico, arte per se, redunda en imágenes equilibradas, armónicas, de composición ajustada en el manejo del espacio (llenos y vacíos), distribución y selección de los elementos formales, concluyendo en planteos de extremada fineza, distantes de la asepsia modernista y de la estética del video clip en su versión gárrula.
En pocas palabras, un artista cuyo maduro lenguaje exhibe la preciada cualidad - en algunos don natural y en otros, fruto de una vida de búsqueda - de la simplicidad, capacidad de elaboración sensible, con un criterio ascético en lo material y en lo formal, de imágenes frescas, directas y gratificantes en su juego poético- metafórico.
MARIA E. YUGUERO