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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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"gráfica
y dibujos de México"
(obra sobre papel)
Artistas Participantes
Gilberto
Aceves Navarro Dr. Atl (Gerardo Murillo)
Pablo Amor
Rodolfo Nieto
Edmundo Aquino
Felipe Orlando
Alfredo Castañeda
Tomás Parra
Alberto Castro Leñero Alfredo
Ramos Martínez
Francisco Castro Leñero
Jesús (Chucho) Reyes Ferreira
Francisco Corzas
Carla Rippey
José Luis Cuevas Manuel
Rodríguez Lozano
Manuel Felguérez Antonio
Rodríguez Luna
Gunther Gerzso
Vicente Rojo
Óscar Gutman
Waldemar Sjölander
Joy Laville
Juan Soriano
Rubén Leyva
Rufino Tamayo
Luis López Loza
Francisco Toledo
Alfonso López Monreal Roger
von Gunten
Gabriel Macotela
Alfredo Zalce
Rodolfo Morales
Ángel Zárraga
En su mejor expresión, el arte mexicano del siglo XX emerge de un hecho histórico relevante: la Revolución de 1910.
Superada la lucha armada, la Revolución que encabezaron Madero y Zapata, Villa y Carranza, fue reafirmación de la identidad nacional, y determinó el rumbo del arte mexicano. Desde los años veinte, y hasta la década de los cincuenta, la plástica mexicana estuvo dominada -principalmente- por la llamada Escuela Mexicana de Pintura, encabezada por los "Tres Grandes" de muralismo: Rivera, Orozco y Siqueiros.
Después, otro nombre destacado es el de Rufino Tamayo, quien expresó su franca oposición al nacionalismo estereotipado, y se impuso la tarea de exaltar lo mexicano con un lenguaje plástico alejado del mensaje ideológico.
Con Tamayo se inicia una tendencia internacionalizadora del arte mexicano. Artistas como Juan Manuel Felguérez, Vicente Rojo y José Luis Cuevas dieron paso al grupo conocido como Movimiento de Ruptura.
En los años sesenta destacan rasgos autóctonos enmarcados en tendencias de la modernidad, expresión en la que está presente una herencia de siglos. En la obra de los artistas oaxaqueños -entre ellos Francisco Toledo- es notoria esta expresión creativa que se refleja igual en las artes que en las artesanías, y en añejas tradiciones, incluyendo la culinaria.
La empatía que se registra entre los artistas oaxaqueños permite hablar de una verdadera Escuela cuyos pilares son Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo. La década de los setenta vio emerger en México una importante diversidad de estilos, haciendo necesario acuñar nuevas nomenclaturas para dar idea de los modos expresivos surgidos de la combinación de tendencias precedentes, o de la aplicación de nuevos recursos técnicos procedentes del exterior. Nuevos artistas como Sergio Hernández, los hermanos Castro Leñero, Pablo Amor, Oscar Gutman, Gabriel Macotela -entre otros- integran una pléyade generacional nacida entre fines de la década de los cuarenta y fines de los cincuenta. Son expresiones que -prevaleciendo en el tiempo- integran la propuesta plástica mexicana de finales del siglo XX.
A mediados de los ochenta, en el panorama creativo de la plástica mexicana se combinaron la convivencia y diversidad expresiva de varias generaciones, que fueron permeables a las tendencias del mundo.
La muestra “Gráfica y Dibujos de México” es un referente visual con doble atractivo. La calidad de cada uno de los trabajos, y la naturaleza del conjunto que conforma esta exposición, permiten identificar búsqueda y propuestas en distintos periodos, y contextualizar la obra de cada artista. Ante nosotros se ofrecen obras sobresalientes que abarcan mucho tiempo, incluyendo el trabajo de destacados artistas que integran el panorama de la plástica mexicana del siglo XX.
“Gráfica y Dibujos de México” ofrece el paisaje de un país en el que se proyectan el rostro y costumbres de sus habitantes, la escena cotidiana, y -sobre todo- la sensibilidad esté tica de un pueblo mestizo que se inspira en el pasado, se afirma en el presente, y mira al futuro.