sala de arte "Carlos Federico Sáez"
 
  • Texto curaturial
  • Rogelio Osorio

    Montevideo, Uruguay.

    ESTUDIOS:
    1978-79 _ Dibujo Prof. Héctor Sgarbi - Círculo de Bellas Artes
    1980-81 _ Pintura Miguel Angel Pareja - Galería Aramayo.
    1980-85 _ Dibujo y Pintura Javier Nieva
    1986-87 _ Dibujo y Pintura José Montes - Casa de la Cultura.
    1987     _ Dibujo y Pintura Prof. Dalton Lucas - ProArte - Terezopolis (Brasil).
    1991-96 _ Se desempeña como docente en el área de dibujo con modelo vivo en el taller                Clever Lara.
    1985     _ Muestra de Pintura realizada en la Casa Uruguay - Suecia.
    1990     _ Primera muestra de Escultura en Casa del Virrey.

    EXPOSICIONES Y CONCURSOS:
    1962 _ Exposición colectiva del Grupo Libre de Croquis - Galería Artea.
    1985 _ 6to. Salón Leonístico de la juventud - Mención de Honor.
    1987 _ 7mo. Salón Leonístico de la juventud.
    1989 _ Concurso cultural de la Junta Departamental de Maldonado - Mención de Honor.
    1990 _ 5to. Concurso de Arte Cristiano para jóvenes - 1er. Premio.
    1994 _ Es seleccionado para participar en el “Festival de Arte de la Usina”, Porto Alegre - Brasil.
    1995 _ Exposición del “Taller de la Clínica” - Galería Cinemateca.
            _ Participa de la Exposición “20 años y un Taller”. Del vigésimo aniversario del Taller Clever Lara - Atrio de la            Intendencia Municipal.
    1998 _ Muestra Fundación Buquebus.
    2000 _ Individual Sala “Carlos Federico Sáez”

    Desde 1997 integra la nómina de artistas de la Galería itinerante de la Fundación Banco de Boston.

    Texto curaturial

    De la compulsión al origen

          La conciencia es la piedra liminar de toda lucubración simple o sofisticada, cimiento sobre el que se construye la inmensa estructura del pensamiento casuístico u holístico, siempre condicionado por el individuo reflexionante en la producción de sentido. En la trastienda del edificio racional está el inconsciente colectivo junguiano travistiendo de azar o de voluntad expresa la simbología de variados elementos que hacen a la resistencia o a la estabilidad de la construcción consciente.
         Esta constatación deviene especialmente rica en cuanto lectura de la obra de arte, siendo recurrente en el artista la ignorancia de la razón por la cual uno u otro elemento se integran en forma imprescindible a su obra. Dirimir si causalidad o casualidad sería impertinente, pero definir la propuesta de Rogelio Osorio, "espectador, no productor" en la observación de sus dibujos, como hallazgo fortuito o búsqueda estrictamente formal sería forzar el límite de lo congruente, a la luz de la génesis de los hechos.
         "Mater" titula Osorio a sus dibujos sepiados, monolíticos troncos femeninos, reminiscentes de venus paleolíticas, y planteados en un diseño de sala estructurado en doce paneles en círculo, delimitando un espacio jugado a no-colores: "una serie obsesiva que es un sólo dibujo".
         Planteos frontales, asentados como moles o yacentes como templos derribados, presencias imponentes de una esencia femenina que se exhibe orgullosa en su contundencia carnal, no connotada por erotismo o ironía, sino arraigada en la Magna Mater primordial, Alfa y Omega de todas las cosas de la tierra: Isthar, Isis, Astarté, Kali, Gea o Deméter. La tierra fecundada, la objetiva verdad de Eva, natura naturans.
         Las formas parecen querer desbordarse hasta trascender el límite del plano, a pesar de su pasividad, su escrupuloso y pesado quietismo, similar al de las reinas generatrices que en el dominio animal permanecen inamovibles en su gigantismo, custodiadas por su pueblo con el único fin de la preservación de la especie.
         Estas matronas, gigantes y pasivas contenedoras del hombre, son la tierra, la materia fértil representada en el inconsciente colectivo por la forma ortogonal del cuadrado. El artista decidió que el torso, en forma de nuditas naturalis, era la representación más completa y suficiente de su idea de "Mater", por lo que la cabeza desaparece de su composición, como elemento descriptivo no necesario. La cabeza, coronando el cuerpo humano, contiene el símbolo de la elevación, asociada al elemento masculino, al cielo y al círculo, siendo sede de irradiación espiritual, de expresión de matices contrapuestos a lo exento matérico. Sin embargo, estas madres asumen actitudes religiosas, émulas de íconos representados en códigos hagiográficos: no Hecatés, Madres Terribles, sino diosas vírgenes, protectoras de la fuerza generatriz. La ausencia de un símbolo primitivo se compensa con la presencia de un lenguaje corporal adscripto a la simbología cristiana.
         La búsqueda de regeneración de la espiritualidad de la materia tectónica, cuyo tono se patentiza en los dibujos, está presente asimismo en el diseño de sala concebido por Osorio como espacio ritual: un círculo de doce caras conformando un dodecaedro, forma geométrica concluida en la Antigüedad como aproximación a la cuadratura del círculo, fusión de formas y principios contrapuestos, pasaje de la tierra al cielo, de lo material a lo espiritual. El montaje, por añadidura, exige la ausencia de color contextual en planteo despojado de otras connotaciones. Sólo se entroniza la presencia soberana de las madres esenciales y austeras.
         El tratamiento de las configuraciones varía de lo pictórico a lo lineal, sin alterar la excelencia de oficio de este dibujante en lo atinente a línea, tono, ritmos, luces y sombras, creando un todo armónico, de apacible y acogedora calidez. Enfrentado a sus imágenes y desarrollando una nueva vía de investigación, fresca en el trazo y desceñida de racional contención, el artista transforma las irregularidades de la materia original en texturas, los volúmenes y oquedades en tratamientos de luz y sombra, las ondulaciones en ritmos. Respeto por la forma, veneración por lo ignoto: Osorio desconoce motivos, sólo hace con rigor y contempla como ajeno, distanciándose inconscientemente de su producto.
         Madres protectoras engendrando rituales míticos e inmemoriales de la fertilidad devienen íconos quasi religiosos, adscriptos a un planteo espacial ambicioso de sublimación de la materia primordial. Una propuesta pagana o religiosa, pero de hecho surgida en forma tan espontánea como el nacimiento de los mitos arraigados en el subconsciente colectivo.

    MARIA E. YUGUERO

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