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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Carlos Palleiro
1945 - Nace en Montevideo
- Uruguay
Diseñador gráfico
nacido en Montevideo, Uruguay, el 29 de septiembre de 1945. En Uruguay diseñó
para: la imprenta AS, participó en la campaña electoral del Frente
Amplio en 1971, el Club de Teatro de Montevideo, Arca Editorial, Ediciones Pueblos
Unidos, el Centro de Navegación Transatlántica, Ediciones de la
Banda Oriental, Calicanto Editorial, realiza el logotipo del Canal 12 de Montevideo.
Fue fundador y propagandista de la revista de humor Misia Dura.
En Argentina diseñó para: Marymar Editorial, el sello Indio de
Luis Landriscina.
En México trabajó para la Universidad Autónoma de México
Xochimilco, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Centro Cultural San Angel,
el Instituto Mora, el Fondo de Cultura Económica, la editorial Armonía
(Kena), Editorial Pangea, Discos Fotón, Discos Pueblo, Discos Pentagrama,
Editorial CIDCLI, Editorial Obsidiana, editorial Comunicaciones Técnicas
Mexicanas, Instituto Nacional de Ecología, El Colegio de México,
Filmoteca de la UNAM, Tribuna de la Juventud, PROCINEMEX, Universidad Autónoma
de Puebla, Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas, Editorial El Ermitaño,
Redacta Servicios Editoriales, Instituto Nacional de Salud Pública, Ediciones
ERA, Aguilar Mexicana de Ediciones, NAFINSA, SEDUE, SEDESOL, las revistas Arte,
Sociedad e Ideología, Dicine, Zona Sur, Latinoamérica Hora Cero,
Cuadernos Americanos. Fue director artístico de los libros de texto gratuitos
de la Secretaría de Educación Pública; fue cartelista del
Teatro El Galpón de Uruguay; portadista de: Ediciones de Cultura Popular;
Siglo XXI Editores; editorial Planeta; diseñador de la OCDE México;
fue diseñador gráfico de planta de la Dirección de Comunicación
Social del Gobierno del Distrito Federal; fue Director de Arte de ediciones
SM México; realizó la campaña de Las Jornadas de la Cultura
Uruguaya en el Exilio en 1977. Participó en numerosas exposiciones del
país y del extranjero. Ha sido maestro de diseño gráfico,
e impartido cursos, talleres y conferencias sobre diseño gráfico.
Ha recibido primeros lugares en diversos concursos de cartel e ilustración.
Fue Presidente del jurado internacional de la 8ª. Bienal de cartel en México.
Actualmente es maestro en la Universidad Iberoamericana Puebla, Puebla, México.
"No es suficiente que un cartel se vea, hace falta que sea también recordado y memorizado. Su efecto óptico debe resultar de una íntima fusión de la visión y de la memoria" Jean Carlu ("Reflexiones sobre la estética del afiche")
Las
décadas de los 60´ y 70´ presenciaron la revolución
internacional del pensamiento y de la vida en occidente, cambio consecuentemente
reflejado en una sociedad estetizada, en la que el diseño gráfico
fue uno de los paradigmas de la difusión del espíritu contemporáneo.
Sin duda el nivel gráfico alcanzado en Uruguay durante este período
fue relevante y contó con gigantes del diseño que dejaron su impronta
en la estética de un ciclo con proyección y vigencia actuales,
pero fue Carlos Palleiro quien dio imagen inconfundible al ánimo iconoclasta
que entonces se respiraba. Significante de ese período revulsivo en la
historia local, fue portavoz del mensaje renovador en una sociedad conceptualmente
arcaica.
Ilustraciones, libros, discos, carteles diseñados
por este artista se inscribían en el clima de rebeldía tácita
o explícita que circulaba por los estamentos como savia nueva; era palpable
en la cultura la sensación de estar gestando al hombre nuevo. Alegres,
coloridos, lúdicos, humorísticos, sus diseños manifestaban
tangibles en el campo de la imagen esa inquietud que volvía sus ojos
hacia el genio local y el espíritu regional a través de un ávido
seguimiento del realismo mágico literario, del canto popular, del indigenismo,
de la artesanía vinculadas a una estética latinoamericana. Tiempo
de idealismos.
A semejanza de muchos de sus colegas antecesores y contemporáneos,
Palleiro tuvo su formación visual en el observar, intuitiva en el concebir
y pragmática en el hacer, si bien reconociendo su deuda en especial hacia
José María Campaña, quien actuó como su referente,
sin olvidar a Pacho Barnes y a Rimer Cardillo. Las bases formales de su diseño
fueron europeas, en especial polacas, de coloristas como Jan Lenica o Roman
Cieslewicz, conllevando la impronta ineludible de la psicodelia, marca de agua
de una época en diseñadores de diversos orígenes como Milton
Glaser, David Consuegra, Franco Grignani o Heinz Edelmann, entre tantos, pero
asimismo sondearon en la pujante sustancia latinoamericana de desborde cromático,
presente en especial en cubanos y mexicanos, proveniente de los pueblos aborígenes
del continente. El rasgo más típico de Palleiro es justamente
su vital mentís al gris idiosincrásico nacional, a favor de un
cromatismo más vinculado al temple brillante del optimismo que al intento
de subvertir la estética local.
Radicado en México desde 1976, su tarea gráfica
se ha desarrollado sin interrupción y ha sido una de sus responsabilidades
puntuales la realización del diseño de carátulas de libros
escolares, tarea que naturalmente se avino a su estilo franco y animado, multiplicándose
en un abanico de bichos coloridos, unas "animalerías" de candoroso
cuño imaginario. Su concreción siguió el viejo método
del bosquejo artesanal como primera instancia al formato definitivo, denominada
por Palleiro "diseño de verdad, diseño de ideas", por
oposición al compendio de programas digitales que en ausencia de creatividad
ofician de fuegos de artificio tecnológicos, convirtiendo al diseño
en un puzzle plastificado. "Mesa de dibujo, papel, lápiz, goma,
escuadra, compás, regla, compás áureo" son sus herramientas
habituales y sólo en segunda instancia incorpora la computadora para
agilizar el procedimiento, aumentar la productividad, mejorar la presentación.
"Siempre dibujo, siempre dibujo, siempre dibujo. Borro, vuelvo para atrás,
voy para adelante... Es el tema de la mano, del trazo. Yo sigo con los colores
fuertes y el trazo. ¡Si no, me estoy traicionando! Espero no estar traicionando
mis ideas ni mis principios, si no, ya no importa que diseñe o haga otra
cosa".
Los bosquejos de Palleiro son la vida secreta de sus
"Animalerías": búsqueda de un diseño dinámico
partiendo de principios geométricos para arribar a formalidades de armónica
síntesis. Existe en su concepción cierta tendencia no excluyente
a la unicidad compacta de la imagen en el plano, espacio acotado donde oscilan
corrientes rítmicas más o menos aceleradas, movimientos equilibrados,
ordenados y vagamente tendentes a la simetría. Las líneas paralelas
o entrelazadas definen zonas diversas de los bichos presentándose en
series que, organizadas por conjuntos, imprimen al ícono impulsos intrínsecos
giratorios, con frecuencia contradictorios. Los bichos se plantean en general
frontales o de perfil sobre fondo blanco, con un repliegue - toda vez que ello
es posible sin merma plástica - de miembros o cabeza hacia el centro
de la figura, torsión que integra estas formas en el sistema de interacción
geométrica de la totalidad de la figura, con un mínimo de elementos
centrífugos, también éstos compactados sobre sí
mismos: la imagen centrada en bloque ostenta un irresistible poder de atracción.
En su interior óvalos, espirales y círculos concéntricos
se complementan, enganchan como cintas moebius, despliegan como abanicos, insertan
ondulantes unos en otros y circulan equidistantes describiendo movimientos rotatorios
sobre un eje principal y otros secundarios. Picassiano en su capacidad de vincular
sin violencia una línea a otra en sinuosa naturalidad y de definir entidades
a partir de elementos que no parecen anunciarlas, su estilo despierta resonancias
céltica e islámica.
Su tendencia a una suerte de abstracción "orgánica"
sui generis permite la adecuación de sus animales a otras formas naturales
como hojas, flores, alas, esquemas vegetales o animales que Palleiro resignifica
en el aparente caos fenoménico del mundo. Sus trazados tentativos inscriben
a las figuras en círculos subdivididos por precisas mediciones, a la
manera de Villard de Honnencourt: pivotantes en la intersección de dos
circunferencias como sobre una simbólica mandorla, los bichos son planos
de ejecución de una danza armoniosa, a veces complementada por el movimiento
de otro bicho igual o diferente, con quien pueden compartir naturaleza (elefante
- culebra) o escenario en perfecta simbiosis (con frecuencia, un pájaro),
en un todo integrado en perfecta continuidad. Cada dibujo invita a resolver
un enigma humorístico: el avestruz anuda su largo cuello y exhibe pernos
en sus articulaciones; el feroz rinoceronte de Durero deviene el tierno rinoceronte
de Palleiro replegándose sobre sí mismo y simplificándose
hasta convertirse en un bicho amablemente infantil, y el gallo altanero de Guadalupe
Posada se transforma en un elegante emplumado, ornado o armado de espuelas,
ya que no de espolones. Con similar tónica un cerdo con anteojos vuela,
quizá inspirado en el disco "Animals" de Pink Floyd, los tres
tigres parecen tristes y la vaca semeja tener las patas tan largas que le llegan
hasta el suelo. El perpetuum mobile ondulante de sus imágenes no se interrumpe,
sino que integra espirales no estructurales que ofician de delicada decoración
interna con un sabor art nouveau y sin violentar la natural tendencia al uso
de la línea curva: vaca y ballena lucen su engalanado porte.
Capital en los dibujos de Palleiro, el color es en esta
ocasión enérgicamente imponente por su magnificación a
partir de su escala de tapas de libros. Restallantes arcos iris siempre conformados
por tres o cuatro colores reiterados en los que se avizora el calor de las culturas
latinoamericanas y el desenfado de los diseñadores polacos, sus dibujos,
valorizados enfáticamente en volumetrías, estallan vitales provocando
la sonrisa de la sorpresa y a veces la risa del hallazgo. Imágenes de
lectura sencilla e inspiración infantil responden al que ha sido su estilo
personal de sintaxis, sólo en ocasiones destinada efectivamente a niños.
Con deferente inclinación por colores subidos, impactantes, potenciados
por contraste, modulados en grupos de cintas paralelas, dejando entrever figuras
zoomorfas o híbridas, sus imágenes son especialmente atrayentes
y, debido a la simplicidad con que el mensaje está planteado, satisfacen
el fundamental requerimiento del diseño, la comunicación.
Tras la instancia previa del "diseño de
ideas", dibujo manual tras dibujo manual, Palleiro recurre a la computadora,
herramienta de prueba, de ensayo y de presentación. La serie de las "Animalerías",
concebida para la escala de carátulas de libros escolares, tiene su propio
valor como dibujos originales que cumplieron una misión didáctica
en manos de los niños y estética en las de quienes supieron apreciarlo
y disfrutarlo en consecuencia. Cumplido su cometido de difusión pedagógica,
Palleiro ha proyectado la exhibición de este material, sometiéndolo
a transformaciones que a la postre ayudarían a una mejor visualización,
pero también evidenciarían la oscilación del trazo manual,
la imperfección y la condición humana de los dibujos. Estos pretendidos
defectos son justamente las cualidades que interesan al autor, satisfecho de
sus procedimientos artesanales: la fuerte ampliación de sus bichos adquiere
un porte humorístico, llamativo y en especial, humano por falible. Doble
oportunidad de disfrutarlos, en su estética original a través
de su escala genérica y en su presentación de megazoológico
imaginario.
Entiendo un privilegio la presencia de esta figura de
excepción en su representación plástica más fresca
de bosquejos, dibujos preliminares y planificación del color, considerando
asimismo impactante la magnificación de estas imágenes capaces
de develar el tesoro del trazo original, ampliando hasta lo descarnado la variabilidad
expresiva y humana de un artista de estos quilates. Cuarenta años han
transcurrido desde su primer cartel y más de treinta desde su radicación
en México, una vida transcurrida entre diseños militantes de sentimiento
regional, labor siempre en concordancia con sus ideas y con la vitalidad latinoamericana.
Uruguayo de origen y mexicano por adopción, Palleiro es una imagen de
patente actualidad, pero también es el símbolo de un tiempo y
de una idea. Uno de esos artistas que han sabido mantener la frescura de su
estilo y de su pensamiento. A pesar de todo.
MARIA E. YUGUERO