sala de arte "Carlos Federico Sáez"
 
  • Texto curaturial
  • Texto de A. Amengual
  • Juan Pedro Paz

    Lugar de nacimiento: Salto, Uruguay. (1971)

    CURSOS REALIZADOS:
    1988          Serigrafía con Oscar Ferrando.
                     Taller de Expresión con Nelbia Romero.
    1990/91/92 Escuela Nacional de Bellas Artes.
                     Escultura con José María Pelayo (Taller Clever Lara). 1993 Pintura y Dibujo,
                     Taller Clever Lara.
    1996/97     Dibujo y Grabados con Alvaro Amengual.

    EXPOSICIONES COLECTIVAS:
    1993           Casa de Salto.
                      Museo de Bellas Artes.
    1994           Participa en el proyecto Pintura Mural en la segunda etapa del "Museo Abierto San Gregorio de Polanco".
                      Colectiva Asociación Cristiana de Jóvenes. Casa de Cultura (Ciudad de Colonia).
    1995           "Libertad Libros", Montevideo.
                      Subte Municipal.
                      Paseo de la Matriz.
                      Sala de Artes Visuales B'NAI B'RITH del Uruguay.
                      Atrio Municipal "20 años y un Taller".
                      "Libertad Libros II", Montevideo. 1996 19~ Feria Internacional del Libro
                      Parque de Exposiciones del LATU "Gente en Obras". 1997 Pintura Mural (Rosario).
                      Unicef - Galería Latina.
                      20ª Feria Internacional del Libro
                      Parque de Exposiciones del LATU "Gente en Obras II".
    1998           Banco Hipotecario del Uruguay.
                      "Retratos" Paseo de la Matriz.

    EXPOSICIONES INDIVIDUALES:
    1995           Asociaión Cristiana de Jóvenes.
    1996           Museo de Bellas Artes (Salto).
    1998           Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

    PREMIOS Y DISTINCIONES:
    1995           Premio "Diario El País" en el concurso
                      "Premio Centenario de Artes de Venecia" (Subte Municipal).
    1998           Banco Hipotecario.

    Texto curaturial

         "Esta oscura claridad que cae de las estrellas" dice un personaje de Racine. Una óptica subjetiva. La paradoja de un bello dolor. ¿Cuál es la visión del mundo de un artistajoven y probo en la emisión de su discurso sensible?. El crear poesía es casi un sino. La poesía se gesta en la profundidad del sentido y en la intensidad del sentimiento. Un estado de espíritu que se modula en la belleza de la forma o permanece allí, en la latencia de lo inexpresable.
         El artista habla de sí y de su lugar en el mundo a través de imágenes nacidas de su ser interior, construidas con materia empírica intransferible, procesadas desde el adentro hacia el objeto artístico, a la manera de una transubstanciación.
         La galería de personajes de Juan Pedro Paz es el salón de espejos de un parque de diversiones:
    multiplicación de reflejos, trastocamientos, distorsiones de una sola imagen. Paz es un hombre que narra al mundo con un bagage de elementos vitales similar al de otros artistas de su franja temporal, sólo que su discurso es diferente, pues su metáfora contiene una poética de especial densidad: "Tengo más recuerdos que si tuviera mil años", dice Baudelaire.
         Una pintura en la que la figura humana es una constante. Hombres y mujeres silenciosos se vislumbran en un clima de penumbras donde la luz juega el rol de develación, manteniéndolos sin embargo en su mutismo aislado, distantes, ignorantes o ausentes de su condición de seres sujetos a observación. Por momentos parecen reflexionar, por momentos se evaden, entregados con resignación a sí mismos, y sólo por momentos parecen mirar al espectador con ojos vacíos. Entonces sus bocas, huecos aullantes, se abren para emitir esos gritos mudos que callan la angustia. En forma paradójica la inexpresividad de los rostros se une a la mueca de una pantomima como una caricatura del dolor, del aislamiento que intenta torpemente comunicarse con el mundo real desde la ficción de un cuadro. El clima es opresivo para estos seres que parecen ser devorados por una oscuridad interior o por una autorreclusión.
         Las masas texturadas se distribuyen con diversa intensidad sobre soportes de collage en planos que se rompen en irregularidades sobre los bordes: fragmentación exterior reflejo de interioridades atomizadas. Una búqueda estética condicionada por la latencia del adentro, pero liberada por el oficio -que se hace presente en forma tácita-, por el uso del tono de reminiscencias barrocas -clima y densidad de aconteceres emergidos en ocres, grises y vibraciones rojas-, por la calidez sensual en el manejo de la materia -collage, empastes y pinceladas paladeables-, por la composición -armonía que subyace sustentando el entramado de los elementos.
         La citación de Rembrandt es excusa admiradora de una estética del pasado, con proyección de un subjetivo presente, ineludible actualidad de un hombre inscripto en un tiempo de caos. El rescate de valores en extinción, víctimas de escarnio y holocausto en el ara y en la era de la negación y de la ausencia de arte.
         Juan Pedro Paz acepta y elige ser un nostálgico, un narrador vigilante de su lenguaje -metáfora, semántica y sintaxis- que rehúye expresiones en yoga, para sondear en el bello espesor de climas y poétiças que el tiempo consagró como sin tiempo, por remisión a los valores que teoría alguna podrá desvirtuar.

    MARIA E. YUGUERO

    Texto de Álvaro Amengual

         En una reveladora como afinada reflexión, Jorge Luis Borges sentencia, refiriéndose al arrojo que en sus duelos demostraban los malevos: "La falta de imaginación los exime del miedo". Esta concisa y certera afirmación traza una nítida frontera entre valentía y cobardía o entre heroísmo y estupidez, cuya medida probatoria, que nos ubica en uno u otro estado, es la capacidad de imaginar.
         Quien imagina, proyecta y se proyecta hacia un futuro que sabe incierto y laberíntico; no es un despreocupado viajero de primera clase, sino un desgarrado emigrante de su pasado. Su equipaje es tan enorme y abrumador que no puede o no quiere ni dejarlo ni olvidarlo.
         El espíritu trágico se sitúa en esta tiránica frontera entre el ayer y el mañana, en una lucha que nada tiene que ver con el pesimismo. El trágico vive el hoy con la conciencia y el anhelo del equilibrio entre los dos abismos temporales que lo franquean. El "optimista" critica esta actitud con una infradotada sonrisa dibujada por la amnesia afectiva y su ceguera de mañana.
         Juan Pedro Paz está habitado por un espíritu trágico y lo acepta con la valentía del soldado que, imaginando el dolor de la herida, arremete en la batalla; su ser todo es la consecuencia de pretéritos derrumbes y reconstrucciones, sin duda como todos nosotros, sólo que él recuerda y teme.
         El trágico está en pie, mirando al futuro con la entrega de los que han aceptado el duelo con la capacidad de imaginar, transmutando el inmóvil miedo en imágenes que lo repiten y lo explican en su obstinada y vital captura por transmutar el dolor en poesía.

    ÁLVARO AMENGUAL
    Noviembre de 1998

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