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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Flor de Lis Rodríguez
Lugar de nacimiento: Treinta y Tres, Uruguay.
A
fines del Siglo XIX decía Böcklin con respecto a las Artes Plásticas:
"Narrar y dar que pensar al espectador, como si fuera poesía, y
producir en él la impresión de una pieza de música".
Y en 1912 Kandisky sentaba su teoría de lo espiritual en el Arte ligando
indisolublemente el mundo interno e intangible con el producto matérico
- estético en un lenguaje musical. Color y línea como símbolos
de lo esencial humano: espíritu entonado en frases musicales viajando
inmateriales en la materialidad de la forma.
Como artista nacida a la plástica desde un origen musical, Flor Rodríguez
compone sus sonatas en suaves moderatos y hiáticas disonancias. La amplitud
de su iconografía in-duce a una primera instancia de asociación
con la realidad: artista y fruidor crean y recrean espacios desde su visión
existencial del mundo real, inicia dos en el lirismo de líneas y colores
abstractos, sensibles a la plasticidad de recuerdos e imágenes subconscientes.
Fácilmente puede relacionarse la pintura de esta artista con paisajes
interiores de delicados matices o intrincadas formas, en los que irrumpen agresivas
morfologías estructuradas Lentos despliegues melódicos, en los
que formas y colores se organizan en extrañas edificaciones de mundos
imposibles, y momentos de tensión creada por reticulados que verticalizan
la composición en moderadas estridencias estetizantes. Tal vez esqueletos
de antiguas construcciones devastadas; tal vez ramajes retorcidos, resabios
de pasadas frondas, tal vez impresiones de pueblos abandonados sobre los que
se cierne, latente, la imagen del hombre ausente. Tal vez sólo música
programática con ordenááión dinámica de procesos
rítmicos, como realización de motivos y temas. Concentración
de valores de color físico - espirituales, organización lógica
de tensiones y relajación en líneas y cromatismos.
Flor Rodríguez elabora una propuesta que aúna dos artes contrapuestas
en sus principios -desarrollo temporal de la música, estatismo del espacio
bidimensional -, conjugando escalas cromáticas, modulaciones, tonos,
brillos y disonancias en imágenes óptico - musicales planteadas
como variaciones sobre un tema.
El estadio conclusivo de la contemplación estética: Ver. No percepción,
sino comprensión:
sinestesia como acceso a la Visión poética a través de
la metáfora. Si bien las premisas de los estetas han concluido en corolarios
de diferentes lenguajes, existe una esfera de universalización de la
expresión sensible que, estableciendo nexos de comunicación subjetiva
entre las artes, colorea a las "Variaciones sobre un tema rococó"
de Tchaikowsky, narra el expresionismo abstracto de Pollok o entona con una
fragancia acre los poemas de Baudelaire:
"Como largos ecos
que de lejos se confunden
en una tenebrosa y profunda unidad
los perfumes, los colores y los sonidos se responden"
MARIA E. YUGUERO