sala de arte "Carlos Federico Sáez"
 
  • Texto curaturial
  • Hugo Sánchez Lescano

    Flores (Uruguay) 6 de julio de 1974

    ESTUDIOS:
    1995 - 1996_Se vincula al taller del artista Martín Arregui en la ciudad de Trinidad, con quien intercambia ideas y recibe los primeros consejos que lo introducirán en el mundo de la pintura.
    1996 - 2002_Asiste a las clases del taller de dibujo y pintura dirigido por Alvaro Amengual en la Casa de la Cultura de la Intendencia Municipal de Flores.

    EXPOSICIONES COLECTIVAS:
    1996_Dos que pintan - Hall del Cine Plaza - Trinidad - Flores.
             Cuarta Muestra Nacional de Talleres de Artes Plásticas del Ministerio de Educación y Cultura- Sala del Ministerio de          Transporte y Obras Públicas.
    1997_Alumnos del Ministerio de Educación y Cultura - Exposición itinerante por las ciudades de Artigas, Melo, Rivera y          Treinta y Tres.
           _Arte en Miniatura - Sala COFAC - Trinidad - Flores.
           _XXV Salón de Artistas Plásticos del Interior - Museo Departamental de San José.
    1998_Grupo Vanguardia - Ateneo de Montevideo
           _ Arte en lo Diverso - Sala COFAC - - Trinidad - Flores.
    1999_Artistas Plásticos Trinitarios - Banco de Previsión Social - Durazno.
    2001_XXVI Salón de Artistas Plásticos del Interior - San José.
    2002_Imprevistos - Hall del Cine Plaza - Trinidad - Flores
    2003_Galería Naomi Silva - Tula Art Center - Atlanta - E.E.U.U.
           _Trinity School - Atlanta - E.E.U.U.
           _Coral Gables Gallery - Atlanta, Miami y Washington D.C. - E.E.U.U.
    2004_Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Batuz Fundation Sachsen Proyecto "Correspondencia" 2004.
             Sala de arte "Carlos Federico Sáez".
    2004_Galería De Arte "Triniart"

    EXPOSICIONES INDIVIDUALES:
    1997_Abstracción - Hall del Cine Plaza - Trinidad - Flores.

    PREMIOS:
    1996_Primer premio - Concurso O.S.E.de Pintura Mural - Trinidad - Flores
    2002_Premio - Primera Muestra Promoción Cultural de Jóvenes Artistas Plásticos en el Exterior - Ministerio de Relaciones          Exteriores - Montevideo.

    COLECCIONES QUE POSEEN SU OBRA:
    Ministerio de Relaciones Exteriores - Montevideo - Uruguay.
    Embajada Uruguaya en los E.E.U.U. - Washington D.C.

    Texto curaturial

          Fusión subjetiva entre lo estricto racional y lo intuitivo fluctuante, entre la abstracción y la neofiguración, entre la línea ortogonal y la sinuosa, entre una paleta morigerada y un desborde cromático, la obra pictórica de Hugo Sánchez Lescano, joven artista trinitario, oficia como detonador de la imaginación del espectador, estimulada a asociaciones espontáneas como si se tratase de una suerte de test psicológico cuyo resultado reflejará el mundo del inquirido, oscilando entre polaridades resueltas a la postre en un apaciguamiento cohesivo. Sin extremos dramatismos, pero con una sensible dialéctica, Sánchez pergeña una serie de imágenes pseudoicónicas - en ocasiones adjetivadas de atributos indefinibles, pero concretos -, sin títulos ni tema aparente, quizá sólo producto de su inconsciente, quizá un juego de tácito desafío al espectador, quizá simples o complejas formas que coexisten ordenadas en estructuras sólidas sobre el plano.
         Teniendo como ilustre tribunal la precedencia de artistas europeos como Miró, Wols, Tanguy, Rothko, y de latinoamericanos como Lam, Matta y Szyszlo, quienes entre otros vanguardistas recurrieron a la ambigüedad formal de su discurso, Sánchez opta por organizar la superficie de sus cuadros evitando lecturas abigarradas y asentando compacidades aplomadas sobre su propio peso, casi objetual. Estos grandes planos circunscriptos por líneas se quiebran en ángulos rectos u obtusos o se curvan en blanduras orgánicas, semejando extrañas moles que dialogan desde sus sólidas posturas fundamentadas en símiles de piedras liminares. En ocasiones ciertos ángulos se agudizan aprisionando formas escuetas, ágiles, casi ingrávidas, como entidades ornitomorfas que intentan alzar vuelo. En el entendido de que estas morfologías responden a planteos abstractos por definición, sería ocioso hablar de fondo y forma, siendo más adecuado observar los procedimientos concluyentes en planos fingidamente próximos o distantes del observador. Sin embargo, aun la percepción ligera arroja claros íconos centrados y recortados sobre un aparente fondo seccionado en desiguales planos verticales, con un tácito horizonte imaginario. El plano bidimensional se ordena entonces en forma pausada, sin violencias, en el encuentro de formas que se interceptan sin accidentes, se superponen y transparentan, se licúan y dispersan en transiciones, o emergen silenciosas, ya que no estridentes, irguiéndose en prismas y medialunas con un gesto drástico, punzante.
         El uso eventual de una paleta parsimoniosa otorga a algunas obras una mesura y una contención racional cuestionadas por la valorización, la textura, el punteado, el esgrafiado y el chorreado presentes en otras, aunque el afán de ponderación se concrete a ultranza en algún cuadro realizado según parámetros de ajustada escala tonal. Resultan fuertemente emotivos los estallidos de luz, incidentes como develaciones y los resplandores mágicos que se derraman en cascadas de blanco, golpes cegadores y engañosos, mintiendo volúmenes en un contexto abstracto. No son sin embargo estas luces las que generan los visibles remedos de sombras, sino que Sánchez juega a sugerirlas a puro color, prescindiendo de causales lógicas y convirtiéndolas en elementos compositivos. Rojos y en especial amarillos y azules -cobalto, plomizos o celestes- valorizados son la materia constitutiva de sus relatos, sujetos casi siempre al rasero de la sobriedad. Pequeñas secuencias almenadas, puntuales explosiones de luz o de color, sumadas al uso eventual de la diagonal y frecuente de la curva, punteados, encadenamientos de ritmos, chorreados en fuga con diversas orientaciones, esgrafiados de aplicación económica, suerte de reflejos tornasolados generan tensiones internas, por lo que las obras jamás son estáticas, sino que se conmueven en lentas cadencias de tenor ora frío y distante, ora cálido y emotivo.
         No existe en esta propuesta otra dimensión que la de lo sensible expresivo, ni cuestionamiento de otro orden que el interno, propio de la decantación natural en la obra de un artista -campo de encuentros, obliteraciones, dialécticas y fusiones-, ni por ende búsqueda de novedades, puesto que lo nuevo surgirá naturalmente del lenguaje personal, en la medida en que el verdadero artista no puede evitar serlo, como no puede evitar ser él mismo, único e irrepetible, aunque integrante de un género abarcativo y masificador. Una humildemente personalista forma de ver y de hacer.

    MARIA E. YUGUERO

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