sala de arte "Carlos Federico Sáez"

Texto curaturial

Diego Tocco

Montevideo, 1969.

De formación autodidacta se dedica al diseño gráfico desde 1988.
Ha diseñado afiches, carátulas de discos y libros, catálogos de arte y la identidad gráfica para diversas empresas, eventos y productos.
Obtuvo diversos premios en concursos de diseño gráfico.
Realizó la dirección de arte en comerciales publicitarios para Uruguay y el exterior.

Texto curaturial

     Probablemente no exista hoy ninguna actividad más vigente y justificada por los intereses del mercado que la del diseñador gráfico, profesional de la imagen y de su eco en la psicología popular. La comunicación, objetivo fundamental de esta actividad, toma en su caso tónica de persuasión con tintes imperativos, estando desde un principio destinada a segmentos específicos de la población. Atraer, seducir y vender en consecuencia un producto descartando otros es en síntesis una profesión que por su actual poder de convocatoria convierte a sus idóneos en legión, pero con muy diferentes cualidades y talento.
     Se habla del "arte de la conversación", o del "arte de simular", otorgando al arte elásticas acepciones de ingenio, inteligencia, ductilidad, artilugio e infinidad de sentidos que incursionan en cualquier ámbito, incluyendo el de la moral. Evidentemente la expresión proviene de un tiempo en que todos concebían al arte como un hacer excepcional, destacable, exclusivo o propio de unos pocos, conceptos hoy caídos en desuso, lo que convierte a la fórmula en un fósil o en un significante vacío. Sin duda, en nostálgica aplicación de esta fórmula muerta se podría hablar del "arte del diseño gráfico", hallando de tal forma una sinonimia con las expresiones "el arte de convencer" y aun del "arte de vender", ambas asimilables al juicio "el diseño es un arte" y distantes del concepto "el diseño gráfico es arte". Sin embargo, el sentido de esta formulación se restringe tanto como el la pintura o la instalación como arte senso strictu, ya que no son la técnica o el lenguaje sus definitorios, sino otros factores más complejos relacionados con la forma, la calidad, la creatividad, la sensibilidad, si bien en el caso del diseño también vinculados con el mensaje tácito o explícito pero preconcebido sine qua non para que el diseño justifique su existencia utilitaria.
     El diseño gráfico padece hoy el problema generalizado de la trivialidad, la gratuidad, la iteración, la metáfora o la metonimia de vuelo gallináceo y la carencia absoluta de inteligencia, conducente a imágenes que subestiman al individuo común y degradan o anestesian su gusto, intentando con frecuencia un llamado de atención mediante el facilismo de la imagen grotesca y el texto zafio. Claro que no es fácil realizar un diseño efectivo de calidad y menos aun alcanzar el nivel de arte, considerado in toto como un producto estéticamente relevante: ícono y textos en unidad pasible de ser apreciada como una bella forma destinada a comunicar con claridad un mensaje preestablecido, ajeno por impuesto, pero reconvertido en pura formalidad .
     Estas razones arraigadas en la estética se avienen a la obra de Diego Tocco, diseñador de prestigiosa trayectoria, merecedor de importantes becas, premiaturas y distinciones nacionales e internacionales, entre ellas el Premio Fona 1995, y especialmente asociado a la difusión de festivales cinematográficos nacionales (Cinemateca entre otros), si bien su campo de realización es tan extenso como es posible: tapas de libros, de revistas, de discos, afiches, catálogos, logotipos, carteles, sellos y más. Características formales fácilmente verificables en sus diseños: capacidad de síntesis, formas puras, priorización del ícono por sobre el texto; un cierto despojo en los planteos y preferencia por los colores básicos, en especial los cálidos; presencia del signo y no de su significado; frecuente incursión en las formas geométricas; enunciación clara del número; economía limitante del uso de la figura humana, dosificando la panoplia de sus connotaciones y la densidad de su peso significante. Menos es más. El poder evocador de las formas exentas enriquece el motivo, lo hace más atractivo y de fácil lectura a distancia en el caso del afiche y de mayor seducción en el caso de imágenes de menor porte. Claridad es tal vez la mejor característica de la obra de Diego Tocco, nitidez, prescindencia de lo expletivo, forma simple, atracción por medio del color, reducción de las claves al mínimo elemento significante y depuración de lo ornamental.
     Ciertamente no es fácil la tarea del diseñador, puesto que, a la manera de los artistas de antaño, mantiene una relación de dependencia con el cliente, quien en la mayoría de los casos carece de las más mínimas nociones de estética e ignora los códigos de la comunicación, entendiendo que su razón contractual le otorga el derecho de opinar sobre cualquier tema, incluyendo éste. Quizá por este motivo o quizá por insuficiencia profesional, el diseño contemporáneo, con honrosas excepciones, es redundante al punto del cliché, lo cual hace que los escasísimos trabajos creativos se destaquen, concentrando la atención y mereciendo comentarios en ocasiones aun de los legos avisados, quienes ocasionalmente perciben en esas imágenes trascendencias o al menos importantes ocurrencias, aun sin estar capacitados para discernir o reflexionar sobre el particular. Varios lenguajes plásticos tardaron mucho tiempo en incorporarse al mundo del arte con la aceptación que hoy espera el diseño, sobre todo considerando que el mundo contemporáneo es un mundo estetizado en todos sus detalles, pese a que la concepción de los diseños carezca en su mayoría de inventiva, sólo sumatoria de factores heteróclitos yuxtapuestos sin el más mínimo sentido del buen gusto.
     Tocco elige proceder según sus propios puntos de vista, aun en desmedro de sus intereses particulares, rehuyendo la moda de lo explícito y apuntando al lujo de la metáfora o a la inteligencia sensible de la metonimia, actitud que le ha valido la constatación de numerosos diseños circulantes en el mercado con características no similares, sino duplicadas de los suyos propios. Cuidadoso de la sintaxis de sus trabajos, dada la consecuente armonía de los conjuntos y el equilibrio obtenido por el ordenamiento de los elementos hilvanados como un gran período redactado meticulosamente con cadencia y ritmo, sus proyectos tienen un carácter atemporal, lo cual les otorga validez indefinida de interpretación y autoriza la universalidad de su acceso. La semántica se desprenderá en forma espontánea por la fuerza del signo y de su peso en el imaginario colectivo; la pragmática sólo será su consecuencia natural.
     Vinculado al universo audiovisual por intermediación de Pablo Casacuberta, habiendo recibido el bautismo de fuego del diseño por invitación de Juan Ángel Urruzola para la realización del afiche del 1er. Congreso Mundial de Icograda en Sudamérica (1997) y contando desde sus comienzos con el estímulo permanente de gigantes del diseño gráfico como Ayax Barnes y Carlos Palleiro, Diego Tocco continúa desde hace veinte años - y desde un imberbe comienzo - con entusiasmo su actividad creativa, sus planes de gestión, sus proyectos (siempre numerosos) y su apoyo incondicional a toda promoción que respalde a la cultura uruguaya: suerte de titán laborioso, se multiplica creando, asesorando, respaldando iniciativas. Ésta su actividad múltiple no merma la calidad de sus propuestas, que paradójicamente rezuman orden y disciplina, sin duda las mismas cualidades necesarias al mantenimiento de la pluralidad sin menoscabo del detalle. Diego Tocco no ha exhibido sus obras con la frecuencia deseable, discreción que no ha impedido la divulgación del alto nivel profesional y artístico de sus trabajos, siempre requeridos y siempre urgentes. Afortunadamente he aquí una buena oportunidad de disfrutarlos.

MARIA E. YUGUERO

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