|
sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
|
Fotos con sus discípulos (años 1979-1981): Álvaro Amengual, Gustavo Fernández Cabrera, Javier Gil y José Ma. Pelayo
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
Faux y Pelayo en inauguración de muestra del taller
|
Gil
y Fernández en el Instituto de Bellas Artes San Francisco de Asís
|
Amengual
y Pelayo en el taller de Faux (maqueta de la escultura de Faux "Monumento
a Isadora"
ubicada en Galería Cristal - Montevideo) |
Faux,
Amengual y Fernández (de espaldas) en la fiesta de fin de cursos
en el Instituto de Bellas Artes San Francisco de Asís
|
|
Obra
de Álvaro Amengual
|
Obra
de Gustavo Fernández
|
Obra
de Javier Gil
|
Detalle
de Obra de
José M. Pelayo |
* "El arte debería ser parte de la vida, de la creatividad momento a momento y luego separarse en formas: la plástica, la música, que de hecho son una consecuencia. No al revés. Importa la vida, la gente y sus productos, el momento, lo que se sienta; lo demás es devenir".
La obtención de la libertad es difícil logro para el hombre moderno, estando su vida toda abocada a la lucha en pos de los objetos, materialidad de las utopías fijadas en el extremo de sucesivas escaladas, ad maiorem gloriam de la sociedad de consumo. La libertad es sin embargo el lema blandido por el mercado a la hora de elegir entre una variada panoplia de objetos, cuya urdida necesidad es justamente el método más efectivo de coartarla. Dependencia de la rutina, dependencia de los escapismos, "divertimentos" en boca de Pascal.* "El ser humano vive sujeto a convencionalismos, a las falsas moralidades, a los vicios: vive preso. La estructura social, el dinero, el status, todo lo condiciona, pero lo importante es su autocondicionamiento, su falta de libertad para vivir momentos. La libertad es vivir el día momento a momento, ir creando la vida, salir de los esquemas, no repertirse"
Freddie
amó a la naturaleza de la que el hombre es parte integrante y amó
a la libertad de la que las artes son una evidencia, pero repudió la
anarquía y la arbitrariedad de lo indiscriminado. Su solidaridad y su
fusión con la vida eran la forma visible de una búsqueda de armonía,
expresión cabal de paz interna distante de globalización, mercado
y consumismo. Arte natural fluente en forma espontánea, filtrado sin
violencia a través del oficio y la evitación de la hybris, en
la medida en que el hombre siga a su propia naturaleza, sin gestos mesiánicos,
sin abrogarse poderes, sin distanciarse de las pautas que hacen viable la comunicación.
Hombre y materia prima íntimamente compenetrados: sustancia frecuentada
en su naturaleza, intuida, comprendida, experimentada desde su esencia Respeto
por la vida y ansia de autenticidad: estética de la expresión
ratificada en la búsqueda constante del yo, formulación del sí-mismo
tan simple como no travestida, tan directa como respetuosa de la visión
del mundo nacida de raigambre identitaria. Ser uno mismo es lograr la igualdad
entre el ser y el parecer.
* "La mayor sabiduría es la simplicidad"
Freddie
Faux dictó cursos de escultura y talla en el Instituto de Bellas Artes
San Francisco de Asís y en el Instituto de Expresión por el Arte
entre los años 1975 y 1985, parte del período durante el cual
la Escuela Nacional de Bellas Artes permaneció clausurada, motivo que
canalizó al grueso del potencial alumnado hacia estos Institutos. De
sus cursos de escultura egresaron numerosos deudores de gratitud hacia su rol
fundamental de inductor a la toma de conciencia de sí mismos y de entre
ellos un grupo de artistas nacionales de primer nivel, hoy maestros ellos mismos.
Faux consideró que la nuda verdad de ser igual a sí mismo era
el punto de irradiación sensible de todos los lenguajes y piedra de toque
para el fortalecimiento del individuo en su propia capacidad creativa, eventualmente
artista plástico, músico, poeta, bailarín.
Casi transcurrido un año desde la desaparición
física de este entrañable maestro, un pequeño grupo de
sus discípulos integrado por Álvaro Amengual, Gustavo Fernández
Cabrera, Javier Gil y José Pelayo realizan una muestra tributo a quien
propugnó la autenticidad que hizo de cada uno de ellos un artista personal,
diferente de su maestro y comunicador en un lenguaje y técnica diversos.
Una prédica de libertad expresiva que tomó forma de soledad cósmica
en el caso de Amengual, mística en el de Fernández, fantasía
en el de Gil e historicismo americanista en el de Pelayo, siendo quizá
el expresionismo el común denominador formal en la mayoría de
las propuestas de estos artistas, efusión auténtica del yo moldeada
en el oficio no constrictor sino ordenador. El guitarrista Sergio Fernández
Cabrera, maestro uruguayo en el campo de la composición musical y la
dirección de orquesta, participa asimismo en este homenaje recordando
su primer concierto, realizado hace veinticinco años a instancias de
Freddie en el contexto de una muestra colectiva de su taller de escultura.
Álvaro
Amengual, dibujante, acuarelista y pintor de paisajes imposibles
y de figura humana en clave trágica o irónica, con frecuencia
adscripto a una paleta sobria o a la ausencia de color por el uso de la carbonilla,
único integrante de este grupo que optó por decirse únicamente
en lenguajes sobre el plano, entendiendo deficiente su incursión en el
volumen, actitud alineada con el respeto a sí mismo predicado por Freddie.
De factura magistral, sus silenciosos mundos míticos, ausentes de presencia
humana explícita, se pueblan de referencias religiosas, sentimiento de
spleen y soledad, corriendo parejas con sus visiones del hombre, retratos agudos
del espíritu y disecciones de lo afectivo. Poética de nostalgia
y escepticismo por lo que nunca fue, bella y sensiblemente formulada.
Gustavo Fernández
Cabrera, escultor y dibujante profundamente compenetrado con la tierra,
vive y predica una mística de lo tectónico con carácter
universalista y códigos vinculados al folklore y a los mitos locales.
Sus esculturas son dramáticos assemblages de tendencia figurativa, carga
semántica proveniente de la propia historia de los materiales y los objetos
originales, y de ironía subyacente, en los que la madera, los tientos
y los huesos se potencian unidos a una sígnica asimilable a los alfabetos
antiguos y al uso de íconos de origen cultual o cultural. Como dibujante
ha desarrollado esta imaginería, si bien satisfaciendo otra vertiente
creativa: el refinado diseño de sus azulejos se convierte en excusa para
la natural efusión del humor absurdo, relevante característica
de su polifacética creatividad.
Javier Gil,
dibujante, pintor y escultor, discípulo rebelde y suerte de hijo pródigo
que, desde el dibujo y la pintura de tratamiento volumétrico, regularmente
ha retornado a la escultura de talla o modelado, apologético relator
de tiempos fantásticos y hombres heroicos, en contextos o paisajes alienantes.
Arquitecturas colosales grecorromanas o modernas se yerguen imponentes o se
ablandan surrealistas. Figura humana y erotismo à la lettre. Sin duda
poseedor de una imaginería atípica y un mundo de inagotables ficciones
épicas resueltos con intuitiva y notoria solvencia.
José Ma. Pelayo,
ocasionalmente pintor, se ha consagrado con especial y casi exclusiva dedicación
a la escultura abstracta en madera y piedra de la que se desprenden calidez
y armonía. Vigorosa y colorida alegría de vivir afloran sensualmente
invitando al tacto. Hay en su hacer intencionalidad, búsqueda obstinada
de nuestro origen americano, amor contumaz por las raíces. Esculturas
a su imagen y semejanza: intimistas se sienten entrañables y monumentales
mantienen su calidad de familiares. En todos los casos la maestría y
la exquisitez del espíritu surgen paradójicas del uso del material
rústico. La forma más precisa de calificar su obra: delicadamente
afectiva.
Cuatro artistas notoriamente diferentes en sus intereses y sensibilidades, herederos activos de una prédica de visos religiosos, fe inquebrantable de su maestro en el dogma de la libertad y la simplicidad. Él creyó y procedió en consecuencia, actitud muy poco común por estos tiempos, en que la honestidad es rara cualidad. Freddie Faux la tuvo y sus discípulos la tienen, optando libremente por eludir el conveniente facilismo y emprender el duro camino de la simple y libre autenticidad.
MARÍA E. YUGUERO
* Citas relevadas de entrevista
realizada a Freddie Faux ("Los elementos de la creación"
María E.Yuguero. Cuadernos de Marcha.1996)