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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Renzo Vayra
Nace en la ciudad de Montevideo
1971. Nace en la ciudad
de Montevideo
1983. Participación con trabajos seleccionados por el Comité
Olímpico Uruguayo, para la Muestra Internacional de los Deportes.
Premio Ministerio de Salud Pública (itinerante en toda América
Latina)
1984. Inicio de estudios de pintura en el taller Dumas Oroño
1988. Publicaciones en diarios, revistas y semanarios de la capital hasta
1993 (ilustración e historieta)
1990. Muestra individual. Liceo 31
1991. Muestra individual. Instituto Italiano de Cultura (Uruguay)
Tercer premio ilustración, en el Quinto Salón del Humor y la
Historieta, Santa Fe, Argentina
1992. Muestras colectivas en la Biblioteca Nacional y el Cabildo de Montevideo
1993. Publicaciones en la revista informagiovani. Departamento de Cultura
de la ciudad de Torno, Italia, hasta 1996
1994. Muestra individual. Municipalidad de Vinovo, Torino
Colaboración en diversas
publicaciones en la región de Piemonte como ilustrador e historietista
1995. Publicaciones en la revista Schizzo, del Centro Andrea Pazienzia di
Cremona
1996. Publicación de trabajos para diferentes municipalidades de la
Citá di Torino.
Realización de los almanaques correspondientes a 1996 y 1997 para el
Regimiento Nizza de la Caballería Italiana
1997. De regreso en Uruguay
Ilustraciones en El País Cultural, suplemento semanal de El País
(hasta la fecha)
1998. Publicación de historieta, tiras de humor y caricaturas en la
revista Guambia (hasta la fecha)
Ilustraciones sobre el cuento de Jack London TRES HISTORIAS DEL MAR para la
editorial Banda Oriental
Muestra plástica individual en Café Fábula.
Muestra plástica individual en Cinemateca Uruguaya.
Primer premio en el
séptimo Salón Internacional de Dibujo para la Prensa, ciudad
de Porto Alegre, Brasil, categoría historieta.
1999. Ilustraciones sobre texto de Serafín 1. García, tomo 1
y 2 de LAS AVENTURAS DE JUAN EL ZORRO, paral a editorial Banda
Oriental.
Muestra individual de historieta en Café Fábula
Ingreso en la Escuela Nacional de Bellas Artes
Muestra colectiva Noveno Arte en el salón de exposiciones de la fundación
Buquebús (itinerante)
Ingreso al Club de Grabado de Montevideo, estudia con Eduardo Fornasari
Mención en el concurso internacional para jóvenes plásticos,
organizado por Philips, participando por el Club de Grabado de Montevideo.
Publicación de historietas para la revista en CD Room LA ZONA, Uruguay
Publicación de ilustraciones, pinturas e historieta, en la revista
en CD Room RIP para la editorial BIue Press (italia).
Muestra individual de pintura y dibujos, en la Casa Degli ltaliani, Uruguay
2000. Estudia grabado con Ebe Larrañiaga en la Escuela Nacional de
Bellas Artes.
Cursa Técnicas Aditivas y nuevos soportes con Horacio Gómez,
de la Universidad Complutense de Madrid (ENBA). Participa en la publicación
Historietas.uy, álbum con adaptaciones de narradores uruguayos.
2001. Estudia grabado con Pascual Gríppoli en la Escuela Nacional de
Bellas Artes.
Actualmente colabora en El País.
Imaginar proemios y desenlaces para las narraciones de Renzo Vayra, captadas en el nudo de su desarrollo, puede ser un acto tan creativo como el de inquirir a su autor sobre sus líneas argumentales y dejar actuar a sus personajes, en un plano especulativo, al ritmo de heroicas aventuras intemporales. Sus premisas formales recuerdan a las de la short story del guatemalteco Augusto Monterroso: "Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." Economía de medios para la representación esencial de peripecias extraordinarias. Ilustraciones de textos que jamás fueron escritos. ¿Ilustraciones o textos? Lenguaje de formas. Palabras no escritas que comunican, vinculadas al tiempo y al espacio, relacionando entre sí a elementos dispares, para arrojar imágenes que, independientes de su creador, se relatan a sí mismas.
Un poeta épico que, semejante a un trovador del Medioevo, cuenta historias en verso pulsando un imaginario laúd, instrumento que, efectivamente, este artista tañe con destreza. Epopeya, romanticismo y humor para sus fantasías. Melusina, Titania, Oberón, Patoja, Circe o tal vez Ginebra, Lancelot, Galahad o Arturo protagonizarían sus cuentos, si sus personajes no ostentaran nombres que sólo él conoce, en razón de paternidad.
Este joven grabador propone su exhibición como si mágicamente levantase la tapa de un baúl de juguetes, permitiendo al basto espíritu moderno, víctima de la aridez del mundo tecnológico, refrescar su sensibilidad entorpecida, mediante imágenes ingenuas, frescas en su candor. Desde el libro de cuentos al juguete infantil, un amplio espectro de imágenes se abre a un mundo de imaginería fantástica. Objetos lúdicos conviven con pequeñas figuras humanas devenidas muñecos, en tanto otros íconos se manifiestan como claras configuraciones expresionistas de caballeros medievales. Un universo de monstruos, hipogrifos, gnomos, damas, brujas, monjes y caballeros debatiéndose en lides soñadas por el Quijote.
Si algunos de sus personajes femeninos responden por morfología a arquetipos eróticos dominantes, a la manera de Frazetta, sus rostros contradicen toda agresividad (sólo concentrada en la mirada), con la estética de muñecas en cuentos infantiles, en tanto su investidura carece de connotaciones temporales, abriéndose a una fantasía personal. Asimismo los personajes imaginados por Vayra, hermanos gemelos de aquéllos que poblaron nuestro mundo infantil, revelan realidades paralelas a las aparentes, a la manera del cuento "La bella y la bestia": Saturno no devora a sus hijos, sino que alimenta a un pájaro, como también lo hace la esquematizada caricatura del monje, enjuto y de duro corazón; sus niñas-muñecas son mujeres venales; el león produce música como los pájaros; el cazador baja el arma ante el ave, dubitativo o arrepentido de su afán y el Minotauro no disfruta de su festín de carne virgen, sino que lee o medita.
Los anacronismos aportan la tónica de humor al tiempo que la sorpresa del absurdo. Sin embargo, existe una trascendencia en las actitudes de los personajes, que sólo autoriza un esbozo de sonrisa ante la imagen del Minotauro, reflexivo especulador de decursos temporales, ornado de atuendos del s. XVII, sentado frente a una ventana ojival, en tanto un atado de cigarrillos espera la mano del filósofo distendido en actitud de contemplación.
Sus cuentos breves se asemejan entonces a fábulas: breve resolución alegórica, prosopopeya y edificante convocatoria, aunque es probable que la didaxis no sea el objetivo, sino la poética de la forma, captada en un instante del relato.
El grabado como ilustración remite a los anónimos xilografistas de la Edad Media y descolla a partir del Renacimiento en figuras de la talla de Schongauer o de Durero. Si el Arte relegó durante largo tiempo la calidad de la ilustración a una categoría secundaria con referencia a otros lenguajes, el siglo XX y en especial los años 60´, recuperaron para el mundo del arte las calidades gráficas y el talento creativo de los ilustradores.
Vayra multiplica la profusa imaginería de su mundo en puntas secas y aguafuertes, en rigurosa y solvente demostración de oficio. Dibujo y grabado artesanales, dos lenguajes postergados aras de recursos mediáticos. La supervivencia de la tarea manual en jóvenes como Vayra, y como algunos nuevos valores uruguayos, permite alentar la esperanza de una feliz convivencia entre la tecnología y la creación artesanal.
Una obra gráfica, por otra parte de fina factura, concretada en abigarrado planteo de inspiración romántica y de carácter barroco, deslizando a veces al art nouveau. Las impresiones en tinta permiten adivinar la incisión cuidadosa sobre la chapa, como finas contradicciones entre un etéreo mundo imaginario y una racional utilización de la herramienta.
Un mundo tan sutil como leves, pero grávidas, son las imágenes de los grabados infantiles. Ligereza de la narración en la gravidez del significante. La mayoría de las propuestas son formuladas en pequeña o mediana dimensión, espacio donde los personajes suelen situarse en primer plano, como si de un acercamiento se tratara, con intención expresa de magnificar acciones sorprendidas en situaciones definitorias.
Es difícil, disfrutando de las obras de los felizmente muy numerosos Vayra, sólo intentar concebir que la narración en el arte ha muerto, tanto como intentar tapar al sol con un dedo, pero tal vez sería edificante imaginar la forma en que este artista relataría esa imagen, multiplicando en cadena las narraciones en el contemplador, como una simple demostración de que el arte jamás ha prescindido de ellas y de que no tiene la menor intención de hacerlo.
MARÍA E. YUGUERO