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sala
de arte "Carlos
Federico Sáez"
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Eladio
Dieste
Nació el 1 de diciembre de 1917 en el departamento de Artigas, República Oriental del Uruguay. Se graduó en 1943 con el tÍtulo de Ingeniero en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, en la que luego ejerció la docencia desde el mismo año hasta 1973 como profesor de Puentes y Grandes Estructuras, Mecánica Teórica y Taller de Ingeniería Civil. Lo más significativo de su obra son las estructuras de cerámica armada. Desarrolló sus bóvedas de doble curvatura y autoportantes utilizando como materia fundamental el ladrillo. Es autor de diversas publicaciones sobre temas de su especialidad. Dictó conferencias en las Américas y Europa y fue invitado por la UNESCO a distintos países de América. |
Principales obras
construidas
TEM S.A.; Banco de Seguros
del Estado, Montevideo; Iglesia de Atlántida; CALNU, Bella Unión; Vivienda
propia, Montevideo; Iglesia de San Pedro, Durazno; Casa Parroquial e Iglesia
Nuestra Sra. de Lourdes, Montevideo; Packing Caputto, Salto; Mercado en Porto
Alegre, Brasil; Terminal de Ómnibus en Salto; Mercado de Maceio, Brasil; Parador
Ayuí, Salto; Agroindustrias Domingo Massaro S.A., Canelones; Depósito "Julio
Herrera y Obes", Puerto de Montevideo; Central Lanera Uruguaya; Montevideo
Shopping Center; Azucitrus S.A., Paysandú; Gimnasio de Maldonado; silos en
Treinta y Tres, Colonia, Río Negro, y en Rio Grande do Sul, Brasil; fundaciones
de máquinas para las empresas RAUSA, CALNU, Fábrica Nacional de Papel; puentes
de ferrocarril; torres caladas para una gran cantidad de torres de agua; muelles
en Nueva Palmira; obras especiales como tendidos de caños
subacuáticos.
Asociaciones profesionales
Asociación de
Ingenieros del Uruguay.
Academia Nacional de Ingeniería del
Uruguay.
Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la República Argentina.
Academia Nacional de Bellas Artes de la República
Argentina.
Títulos recibidos
Universidad de la República Oriental del Uruguay, Facultad de Arquitectura:
Profesor Ad Honorem.
Universidad de la República Oriental del Uruguay: Doctor Honoris
Causa.
Universidad de Montevideo, Uruguay: Profesor Honoris Causa
Facultad
de Arquitectura, Buenos Aires, Argentina: Profesor Ad Honorem.
Asociación de Ingenieros Estructurales, Buenos Aires, Argentina: Estructuralista
Notable.
Premios
1990 Bienal de Arquitectura,
Quito, Ecuador: "Premio a la Obra Global".
1990 Organización de los Estados
Americanos (OEA), Washington, Estados Unidos: "Premio Gabriela Mistral"
1991 Asociación Panamericana de Arquitectos, Santiago de Chile, Chile: "Premio
América a la Obra Global"
1994 Protagonistas de la Construcción, Buenos Aires, Argentina: "Premio Vitruvio
1994, Arquitectura de Latinoamérica" 1996 Federación Panamericana de Asociaciones
de Arquitectos, FPAA, Santiago de Chile, Chile: "Medalla de Oro"
1996 Ministerio de Educación y Cultura, San
José, Uruguay: "Premio a la Labor Intelectual" Ley Nº 15.843.
1997 Fundación
Lolita Ruibal, Lavalleja, Uruguay: "Morosoli de Oro"
EL PENSAMIENTO DE
ELADIO DIESTE:
UNA POÉTICA HUMANISTA
Es la nuestra una
época de magnas paradojas grandilocuentes. El rasero cualitativo de la historia
reciente ha anulado toda distinción entre los valores humanitarios reales y la
enunciación mediática de fórmulas retóricas, disolviendo en una pasta homogénea
creatividad y torpeza, individuo y número, vida y supervivencia. Sin embargo,
los medios reiteran incesantemente el privilegio de disfrutar de nuestro tiempo
y ser testigos y actores en este escenario del mundo donde todos desempeñamos un
rol igualmente relevante. La actitud general del hombre contemporáneo frente a
este fenómeno es el de la "mirada distraída", seducida por el atractivo de la
apariencia (forma, color, dimensión, lo fenoménico en el "parecer es ser"),
criterio que, llevado al plano de la cultura, se refleja en la pasiva ingestión
de productos intelectuales envasados en forma seriada, reelaboración en
sucesivas instancias de tendencias que irrumpieron en la escena occidental a
partir del s. XIX.
Eladio Dieste nace en el
Uruguay de 1917, tiempos en que aún regían (y regirían durante décadas) las
pautas de un eclecticismo arquitectónico trasnochado que, importado de la Europa
decimonónica, definiría formalmente a un país nostálgico de su continente madre,
entonces entusiasta de un modernismo en plena expansión. Tiempos asimismo en que
Le Corbusier gestaba las ideas que harían eclosión en su proyecto urbanístico de
1922, "Una ciudad contemporánea para tres millones de habitantes" (rascacielos
de muro de cortina de cristal), cuyos principios constituirían el repertorio de
los urbanistas durante los siguientes treinta años; en que la primera generación
de arquitectos formados en nuestro país, egresados en 1900, intentaba un paso
hacia el modernismo, sorbiendo con fruición las revistas informativas de
arquitectura europea y norteamericana (actitud de permanente vigencia), y en que
Joaquín Torres García escribía: "No queremos vivir de prestado; rehusemos
todo lo que se nos dé hecho; en fin, revelemos un infinito de belleza que
nuestros ojos aún no saben descubrir. Pero todo esto ordenado en una esfera
ideal, dentro del imperio de la Razón".
JTG
Dieste egresa de la Facultad de
Ingeniería en 1943 y, soslayando el criterio de profesionalismo émulo à la
lettre de paradigmas extranjeros, comienza su búsqueda de una arquitectura
apropiada para el Uruguay, actitud que lo convertiría en una de esas figuras
excepcionales en el concierto occidental, que conjugaron en forma sensible
arquitectura e ingeniería, obra per se y criterio urbanístico, belleza y
funcionalidad, tradición y contemporaneidad y, fundamentalmente, que otorgaron
al hombre un protagonismo en la creación y en el uso de los espacios
habitables: "La productividad y la eficacia no son fines en sí. El pleno
logro del hombre, sí … Creo que lograríamos un amplio acuerdo si pusiéramos como
fin compartible la plenitud y la felicidad del hombre... No me importa el poder,
me importa el hombre."
Pensador a la
intemperie, a la manera de Octavio Paz, reflexivo imaginador de armonía
racional, observador humilde de la sabiduría anónimo-cósmica, ha legado obras en
el contexto local e internacional y reflexiones en las que teoría y praxis se
identifican, legitimándolo como un artista
auténtico.
Coadyuvan en Dieste el análisis de
las resistencias con la aplicación de la tecnología industrial, la utilización
de la mano de obra local, el uso de material vernáculo, la economía adecuada a
los límites marcados por la situación real del país, con una expresividad
natural, pasible de fruición por parte del
destinatario.
Concibe el método de la cerámica
armada, capaz de resistir poderosas bóvedas autoportantes de simple o doble
curvatura, con efectos de notable armonía estética, en la que conjuga además un
concepto escultórico de la forma, un manejo claro y ordenado del espacio, la
proporción y la textura, modelados mediante un mágico manejo de la luz natural.
Los fundamentos mismos de su obra, respeto por el Hombre y amor a la obra, lo
vinculan estrechamente al Maestro Torres
García.
Por ende, la apreciación estética y
funcional de sus obras y la lectura atenta de su pensamiento escrito nos ayudan
a reflexionar sobre varias facetas de su pensamiento, la coherencia unificadora
de sus conclusiones y su puesta en práctica.
TRADICIÓN E IDENTIDAD
América latina ha
sido, desde el tiempo de la conquista, radio de expansión de culturas
extranjeras, desde la hispánica vigente por imposición explícita, a la francesa
difundida por opción de carácter estético-elitista, la alemana y la
constructivista por afán modernista, y la norteamericana impuesta
artificialmente por los medios. "Su actitud se debe a un deslumbramiento
un poco infantil frente al poder y a la eficiencia de las naciones poderosas de
hoy … Conozco, por haber trabajado con ellas, lo que hay detrás de esas grandes
organizaciones, sé de su escandalosa ineficiencia y torpeza, de su bajísimo
nivel técnico, del impensable dispendio de trabajo humano, del trabajo triste,
rutinario y aburrido que supone lo que hacen. No me engañan: su fuerza está en
la acumulación de capital que las sostiene, no en su eficacia actual… El ingenuo
sudamericano (que todos hemos sido) cree que detrás de ese poder hay siempre
real eficacia."
Es un hecho que la
arquitectura internacional se ha impuesto como estilo, consagrándose en el nec
plus ultra estético, a todas luces mediocre, monótono, insípido. La gratuidad y
la indiscriminación en el uso de los principios estructuralistas han ignorado
todo referente cultural, y lo vernacular se ha sacrificado en aras de la
industria y la tecnología. Estandarización trivial y regurgitación de trucos
formales. El espacio simbólico eclipsado tras la imposición del significado, ha
devenido en el Uruguay insignificante por vaciado de contenido real, tras la
cáscara de absurdas megaestructuras rígidas falsamente identificatorias de una
economía con poder. "Casas con un confort animal pero sin un solo signo de
haber sido hechas para hombres destinados a hablar con las estrellas. Toda la
ciudad era un insulto al destino del hombre...Vuelvo y vuelvo a preguntar. ¿Es
deseable ese desarrollo con ese costo de sordidez y tristeza? ¿Tiene sentido que
caigamos en este o en otros errores
semejantes?"
Se ha cuestionado
largamente la identidad uruguaya como difícil portadora de rasgos
latinoamericanos dada su ausencia casi total de elementos indigenistas y
considerando su origen fundamentalmente europeo. Sin embargo, una identidad no
se conforma senso strictu con factores asépticamente genéticos, sino que se
construye sobre una visión cultural del mundo, en función de factores sociales,
económicos, geográficos, climáticos, etc., desde la inserción específica de un
grupo humano en un paisaje. Tradición breve, que se computa en escasos 300 años,
pero que se perfila con claridad frente a la incidencia de lo experimentado como
ajeno. "En las partes viejas de la ciudad se siente una felicidad intensa:
se debe a que el espacio, esa cosa tan barata ha sido tratado con sabiduría y
humanidad… Sentimos además una honda gratitud: el que hizo esos espacios pensó
en nosotros… Pensó en algo denso, complejo, profundo, inasible, como el hombre,
no en esquematismos que se formulan en un cuarto de hora y dejan todo lo que
importa afuera."
La arquitectura no es
sino una manifestación cultural visible de realidades que discurren en forma
subyacente en cualquier sociedad, pero de incidencia especialmente notoria,
puesto que conlleva una doble capacidad contradictoria y paradójica: la de
construir o destruir, según la obra de que se trate. Legitimidad y respeto del
entorno como contexto componente, para un arte público que ha perdido su
carácter de tal en función de falsas retóricas. "La arquitectura que
llamamos moderna surgió en países de desarrollo social, cultural y sobre todo
industrial completamente distintos de los nuestros. Su respuesta a los problemas
de esas sociedades me parece casi siempre incompleta; suele ser más adecuada
desde el punto de vista tecnológico, pero adecuada para ellos, no siempre para
nosotros."
Se reconocen entonces
ciertas características que hacen a la arquitectura identitaria: adaptación
estructural al clima, al terreno, al suelo; relacionamiento con el paisaje;
incidencia de los factores económicos, patrones culturales, materiales y
sistemas constructivos utilizados; conservación de los ambientes urbanos
históricos, zonas nuevas bien integradas a las antiguas. "Nuestros métodos
constructivos tienen mucho que ver con los tradicionales, los impone el
material, pero tienen que ver sin copiarlos. Esta es la manera de ser fieles al
hilo profundo de la verdadera tradición, fuente siempre de lo revolucionario, en
esto y en todo."
La feliz convivencia
entre lo tradicional y los adelantos técnicos hará que la identidad se conserve,
sin ser sacrificada en aras de un falso progreso, confundido con el deseo de lo
nuevo, diferente, bueno o malo, útil o inútil, pero inadecuadamente ajeno. Un
equilibrio precario, que es necesario conservar, sin caer en el encasillamiento,
ni en el chauvinismo.
"El que conozca lo
que se llaman países desarrollados, aunque sea superficialmente, sabe cuánto de
ese desarrollo es pura vaciedad y tontería, puesto que nada tiene que ver con la
felicidad ni con la plenitud del hombre… es a corregir esas carencias que debe
dirigirse el esfuerzo humano, no a satisfacer el apetito de un confort sin
sentido, de ínfimas minorías, que con esas fruslerías quieren llenar un vacío
que así no podrán colmar. Eso no es, entonces, desarrollo, aunque aumente el
producto per cápita."
La identidad
resulta de la autenticidad, lo cual implica criterio de selección aplicada al
ingreso indiscriminado y caótico de información, evitando la caricatura
localista, el falseamiento de época o el maquillaje superficial de lo
decorativo. Creatividad, imaginación, sin reglas fijas, pero con adecuada
interpretación de las circunstancias y necesidades, para formar conjuntos
integrados y no caóticos, edificios adecuados y bellos y no una invasión de
adefesios inhumanos. "No podemos seguir dando por sentado que el arte, la
ciencia y la técnica nos han de venir de afuera. .. Si inventan ellos, mandan
ellos. No es moralmente lícito hurtarnos a la vida en ningún
campo."
EL LENGUAJE DE LA INTUICIÓN: UNA ECONOMÍA CÓSMICA
Dice Dieste que
la forma es un lenguaje y como tal, debe sernos inteligible. El lenguaje es una
vía de comunicación y, naturalmente, de expresión, motivo por el que el
hermetismo, moneda actual común en las áreas de expresión artística, sólo
conducirá a la incomunicación, al vacío que por causa de la inercia, ha
contaminado a la sociedad moderna. "Si la expresividad de la densidad de
lo humano se extendiera a todo lo que vemos, se enriquecería la vida y sería
incomparablemente mayor su calidad: el arte no estaría confinado a los museos,
viviría en la calle."
Tal concepto,
implicando el ajuste coherente de la forma a la función, produciría
consecuentemente arquitecturas escultóricas cumpliendo un rol funcional y
estético: no sería tal vez una experiencia consciente, pero sí disfrutable.
"El supuesto superfluo constituido por la expresión y la gracia, que
responden a profundas apetencias humanas llenas de sentido, se nos colará
siempre en la vida…"
Obras
conmovedoras, atractivas por confluencia de audacia, respeto al prójimo,
dimensión y racionalidad. El misterio de la belleza intuida por el hombre como
buena, afín y no hostil, y que, parafraseando a Baudelaire "lo observa con
miradas familiares". Es la expresividad de la gente sencilla, productora
espontánea de cosas eficaces, racionales y bellas y fruidora intuitiva de lo
creado según estas pautas. "A quien pueda pensar que la insistencia en la
precisión de formas y dimensiones es una suerte de manía y que esos errores no
son percibidos por quienes han de usar la obra, habría que recordarle la
maravilla de justeza, precisión y expresividad de los instrumentos de labranza y
de las construcciones espontáneas, que fueron hechas por gente sencilla, con el
gusto no pervertido por la pseudocultura con que nos aturden los medios masivos
de comunicación".
Simplicidad y
ligereza, "una danza sin esfuerzo y sin cansancio", es el ideal de
Dieste, aspiración que, paradójicamente, también ha regido para toda la
modernidad y que se ha traducido en megaestructuras de concreto, superficies
vidriadas, iluminación artificial y aire acondicionado. Facilismo y moda, pereza
mental y snobismo. La ligereza real se paga al costo de un gran esfuerzo
intelectual productor de la ansiada simplicidad, "facilidad
misteriosa" y bajo costo económico. "Para que esto suceda no debe
haber nada gratuito o descuidado, al contrario, nuestro espíritu debe percibir
en ellas una adecuación sutil de lo construido a las leyes que rigen la materia
en equilibrio, lo que supone una actitud de respeto y reverencia frente a lo
real. Nada de descuido o de despilfarro; sólo así se llega a conseguir lo que
llamábamos economía en un sentido cósmico, que supone acuerdo con ese inasible
misterio que es el universo."
Las
formas aprehensibles son producto de la utilización imaginativa, pero sin
estridencias, de la tecnología moderna, con una concepción creativa, pero no
excéntrica del espacio natural y del habitat local. No se trata de ignorar la
tecnología ni recurrir a máscaras históricas emblemáticas o citacionales, sino
de conjugar las ventajas de los avances tecnológicos con las características
locales, las necesidades, las fuentes materiales y la mano de obra. Una
narrativa coherente y un permanente desarrollo deben ser la clave en que
mecanización y tradición se unan en necesaria
dualidad.
"Una arquitectura sana no puede
producirse sin un uso racional y económico de los materiales de construcción. Es
preciso un empleo racional del esfuerzo humano y evitar el despilfarro de
material, detrás del que, en definitiva, hay también esfuerzo humano. Lo
contrario es simplemente una falta de adecuación de lo que se proyecta a la
realidad total de un país. Una falta de modestia y de seriedad frente a sus
problemas. Lo que hagamos debe tener algo que podríamos llamar economía cósmica,
estar de acuerdo con el orden profundo del mundo, y sólo entonces podrá tener
esa autoridad que tanto nos sorprende frente a las grandes obras del
pasado".
Eladio Dieste establece
vínculos con Joaquín Torres García en quien descubre un sustrato común, un
humanismo universalista, un crtiterio de hombre cósmico que hace a la gran
tradición y al origen, pero que remite al hombre
local.
"Si el hombre no se reintegra al
Hombre (al hombre universal) de donde vino, se tendrá que quedar chico y su vida
tendrá que ser una cosa vana, ya que el existir, en realidad, es cuando se
existe en eso universal. Por esto, si ahora preconizo este arte nuestro, de hoy,
concreto y funcional, puro y existente por sí mismo, es que debo creer que,
dentro de su forma, es posible realizar aquello tan grande: el cosmos, la
creación…" JTG
"Tal calle, con tal
puerta estirada y su banderola en abanico, con tal árbol y con tal boliche u
otro negocio, y con tales tipos de hombres y mujeres, no pueden ser más que de
Montevideo... Y tal carácter no está en el mate, ni en el poncho, ni en la
canción; es algo más sutil que todo lo satura y que tiene la misma claridad, la
misma luz blanca de la ciudad." JTG
"Ni en
Buenos Aires ni en Montevideo puede uno imaginarse que está en Europa. La luz,
esa cosa misteriosa, ya lo indica: otro matiz. Y la estructura arquitectural y
mil objetos y las costumbres. Y este sudamericano, por más que viva dondequiera,
permanecerá lo que es. Quiero decir que tenemos una personalidad."
JTG
La utilización de la tierra y de la
mano de obra artesanal para su empleo datan de más de 6.000 años de antigüedad.
Plinio el Viejo, en el s. I describía los procedimientos que aún hoy utilizan
diversas culturas, incluidos algunos pueblos de España, fabricantes de panes
artesanales de adobe y constructores de habitáculos que cumplen con los
esenciales requerimientos de luz natural, aislamiento climático en forma y
espacio intuidos como necesarios, bellos e integrados al paisaje,
"congruencia íntima" y "fresco apetito por los valores del
mundo", dice Dieste.
El ladrillo y la
mano de obra local son parte de nuestro acervo cultural: material económico y
fuente de trabajo no sofisticadamente especializada serán los insumos necesarios
a la construcción de la obra de Dieste, quien incluirá además el uso inteligente
y sensible de otro elemento económico: "En las partes viejas de la ciudad
se siente una felicidad intensa: se debe a que el espacio, esa cosa tan barata,
ha sido tratado con sabiduría y humanidad"
EL ARTE: POESÍA FORMAL Y RIGUROSA
ARMONÍA
"Puedo
atestiguar que el equipo, armado y funcionando, tiene algo de escultura
abstracta. ¿Tiene esto sentido o algún valor? Creo que sí, y que tan
inconscientemente como yo al construirlo, lo siente el operario al
usarlo."
Si definir al arte es hoy uno
de los puntos más problemáticos de la cultura globalizada, tal vez lo pertinente
sea proceder a la manera de Dieste, partidario del "salto al
vacío", del "aventurarse" y tomar postura, concluyendo los
elementos que hacen a la esencia de la creatividad artística: la metáfora en la
trascendencia de la mera funcionalidad o de la mímesis y la expresividad. Forma
y contenido conjugándose mágicamente en la sensibilidad de creador y fruidor.
"Un edificio no puede ser profundo como arte sin la fidelidad seria y
sutil a las leyes de la materia; sólo la reverencia que esa fidelidad supone,
podrá hacer a nuestras obras graves, perdurables, dignas compañeras de nuestro
discurrir contemplativo… El edificio o los edificios en que lográramos metas tan
difíciles, tendrán en la ciudad una virtud ejemplar. En ellos se sentirían los
hombres expresados de verdad, se reconocerían sorprendidos venciendo su
cansancio. La arquitectura así sentida es poesía; se dice que no todos son
capaces de hacerla, pero todos la
necesitan."
Este artista, hacedor de
esculturas habitables, creía en la poesía de la forma, con una visión quasi
mística del hombre, de su creación y de su intuición por la belleza. Un arte del
hombre de hoy que no niega la historia, pero que aspira a captar los valores del
pasado, los humanos universales y locales, vertiéndolos en el molde de un
lenguaje actual, para que la comunicación sea real. "En la iglesia de
Atlántida la misma fuerza del espacio único, al que cualifican la estructura,
los muros del presbiterio y el uso de la luz, expresa esa unidad comunitaria...
La coherencia entre lo que nos muestra la forma y la realidad construida: la
coherencia nos la vuelve
inteligible."
La belleza habita en la
verdad y en la simplicidad. Cuando Dieste vinculó ética y estética, tomó
distancia del profesionalismo pragmático de los fabricantes de "la obra
sola a través del esquema de los planos", pero asimismo del eufemismo
denominado "estetización de la vida contemporánea", referida a imágenes vacías,
máscaras decorativas, inhibidoras de realidades
patéticas.
Realizador de obras destinadas al
uso público o privado, ED encontró su mejor vía de expresión en el espacio
litúrgico, tal vez originada en su concepción cósmico-religiosa del hombre y del
mundo. Estos espacios, en los que la distribución de los volúmenes, la sencillez
de la factura, la expresividad estética, la sobriedad económica, el orden y la
proporción y el mágico juego de la luz evocan el misterioso clima de despojo de
las catedrales románicas, que lograba ubicar al creyente en un medio
espacio-temporal ajeno a la realidad exterior. He ahí la metáfora expresiva.
"... aquellos casos en que el alma queda en suspenso transportada por el
viento de la belleza de las grandes construcciones del pasado o del presente.
Esas obras nos conmueven, nos atraen no sólo por sus dimensiones, su audacia o
su finura constructiva, sino porque resultan misteriosamente expresivas y
parecen abrirnos una suerte de camino interminable de comprensión y comunión con
el mundo."
Un acápite concluyente para
circunscribir el pensamiento y la poética humanista del modesto gigante
uruguayo. Escuchemos a Eladio Dieste, e intentando evitar el manido criterio de
un homenaje convencional, y por ende, eventualmente efímero, consideremos que un
cambio en la orientación conceptual y formal de nuestra arquitectura, sería a
todas luces, muy saludable y necesario.
"Lo que descubre la
lucha y el desvelo por hacer bien nuestro trabajo es que hay un profundo acuerdo
entre lo verdaderamente racional y eficaz y la belleza, o por lo menos que son
como el primer e indispensable escalón para lograrla, y la belleza es el mensaje
con el cual el misterio del universo se nos manifiesta, súbitamente cuando es
muy vivo, en un cielo estrellado, el mar inmenso, el vuelo de un pájaro... pero
también en la obra del hombre cuando lega a ser arte, que es cuando consigue,
como en un relámpago de visión, mostrarnos la comunión de nuestro ser con el
misterio del mundo y desencadenar entonces el verdadero acto de amor que el
sentir esa comunión nos provoca, tan vivo y sorprendente como cuando, levantando
la vista una noche clara, sentimos que estamos hechos con la carne lejana de las
estrellas."
Prof. MARÍA E. YUGUERO
Crítica de arte
Curadora de la Sala "Carlos F. Sáez" (MTOP)
*Todas las citas en letra cursiva y negrita fueron relevadas de los libros "Arquitectura
y Construcción", "La Invención Inevitable", "Técnica y Subdesarrollo", "La conciencia
de la Forma" y diversas publicaciones de autoría del Ing. Eladio Dieste.
*Las citas pertenecientes a Joaquín Torres García se indican con las iniciales
JTG y fueron relevadas de su libro "Universalismo Constructivo".